¿Te gusta escribir y quieres compartir tus historias con el mundo? ¿Quieres sacarle el máximo partido a tus textos y conquistar a los lectores? 

El blog de reseñas Libros y Literatura lanza la 3ª edición de su Curso de Iniciación a la Escritura Online. 

Después del éxito de las primeras dos convocatorias del anterior verano, desde el blog han programado la tercera para octubre de 2016 con el objetivo de fomentar la faceta literaria de los lectores. 

El Curso de Iniciación a la Escritura Online de LibrosyLiteratura dura un mes, en él se trabajan los aspectos fundamentales de la escritura creativa y tiene un punto muy especial: se hace un seguimiento personalizado de cada alumno

El curso consta de cinco unidades en formato PDF y vídeo en las que se trabajan temas como los personajes (cómo crear un personaje con alma), el espacio y el tiempo (cómo ambientar tu novela para que el lector se sumerja en ella), la trama y el conflicto (cómo estructurar tu historia para que el lector no pueda dejar de leer) o el punto de vista (quién cuenta tu historia y por qué esa es la mejor opción). En cada unidad se pide una práctica al alumno para que termine el curso con el plan de una novela elaborado. 

El Curso de Iniciación a la Escritura empieza el 5 de octubre y puedes inscribirte en cualquier momento, desde el 12 de septiembre hasta el día antes de su inicio. El precio del curso es de 150 euros pero las primeras 8 personas inscritas accederán a un precio especial de 99 euros. 

Además, si se inscriben a través de uno de los blogs que participan en la promoción, incluyendo La diseccionadora de libros,  los alumnos tendrán un cupón de 20 euros de descuento extra debiendo indicar en el blog que os ha recomendado el curso, es decir, ladiseccionadoradelibros

Puedes encontrar más información sobre el funcionamiento del curso en este enlace: http://cursos.librosyliteratura.es/curso/curso-de-iniciacion-a-la-escritura-online/ 

Y, para cualquier duda, puedes contactar con los organizadores en cursos@librosyliteratura.es

¡Empieza a escribir tu propia historia!
Sinopsis: «Ainhoa Elizasu fue la segunda víctima del basajaun, aunque entonces la prensa todavía no lo llamaba así. Fue un poco más tarde cuando trascendió que alrededor de los cadáveres aparecían pelos de animal, restos de piel y rastros dudosamente humanos, unidos a una especie de fúnebre ceremonia de purificación. Una fuerza maligna, telúrica y ancestral parecía haber marcado los cuerpos de aquellas casi niñas con la ropa rasgada, el vello púbico rasurado y las manos dispuestas en actitud virginal.» 

En los márgenes del río Baztan, en el valle de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en unas circunstancias que lo ponen en relación con un asesinato ocurrido en los alrededores un mes atrás. 

La inspectora de la sección de homicidios de la Policía Foral, Amaia Salazar, será la encargada de dirigir una investigación que la llevará devuelta a Elizondo, una pequeña población de donde es originaria y de la que ha tratado dehuir toda su vida. Enfrentada con las cada vez más complicadas derivaciones del caso y con sus propios fantasmas familiares, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un asesino que puede mostrar el rostro más aterrador de una realidad brutal al tiempo que convocar a los seres más inquietantes de las leyendas del Norte. 

Crítica: «El guardián invisible», la segunda novela de Dolores Redondo después de «Los privilegios del ángel» y primer volumen de la «Trilogía del Baztán», se ha convertido en el último éxito literario español con 700.000 ejemplares vendidos, los derechos de publicación adquiridos por 34 editoriales extranjeras y el próximo estreno de la adaptación cinematográfica. 

Cabe decir que la gran repercusión conseguida por la novela reside principalmente en una eficiente campaña de promoción que destaca la singular combinación entre el género noir y la mitología de la zona vascófona de Navarra en un intento por resaltar sobre la novela policíaca nórdica, que ostentan el oligopolio del género con autores ya consolidados como Jussi Alder-Olsen con su triunfante saga del departamento Q, la serie Fjällbacka escrita por Camilla Läckberg o el punto de inflexión establecido por Henning Mankell con el melancólico inspector de policía y amante de la ópera, Kurt Wallander. 

A pesar del sugestivo planteamiento de la novela en base a una serie de asesinatos con detalles que sugieren el carácter ritual de los crímenes, así como su vinculación con las antiguas leyendas de la región, el interés del lector decae rápidamente ante la mediocridad de la prosa, el anquilosamiento de los personajes, la previsibilidad del argumento, entre otros factores. 

Es cierto que la elaborada presentación de los homicidios resulta interesante por ser una violenta alegoría sobre la disyuntiva que representa el progreso en las pequeñas poblaciones ante el detrimento de sus costumbres. Precisamente, la pérdida de la inocencia que implica los cambios en la adolescencia evidencia ese rechazo hacia la modernidad, pues los jóvenes que deberían representar el futuro de los pueblos, acaban por destruirlo al repetir los errores de sus antepasados. 

No obstante, Dolores Redondo desaprovecha los recursos de los que dispone para desarrollar el argumento a consecuencia de una prosa simplista, destacando la cacofonía gramatical en la narración ante el uso de un vocabulario básico en el que recurre de forma constante a metáforas pueriles e innecesarias para la comprensión del texto. De igual modo, comprobamos que el ritmo narrativo es prácticamente inexistente, pues la autora se limita a yuxtaponer las escenas, provocando la confusión del lector ante los constantes cambios de escenario o de personaje sin transición, ni siquiera un mísero espacio en blanco entre los párrafos. 

De igual modo, los diálogos entre los personajes carecen de una interacción real, limitándose la mayoría a extensos soliloquios carentes de emoción que la autora aprovecha principalmente para exponer en bloque toda la información utilizada durante el proceso de documentación de la novela, similar a un corte y pega que tuviera como principal fuente la Wikipedia. 

Por otro lado, los personajes resultan superficiales, carecen de ambigüedad y, por consiguiente, sus acciones resultan previsibles a pesar de los esfuerzos de la escritora por sorprender al lector con constantes giros narrativos que no consiguen aportar tensión al relato. Además, la protagonista, Amaia Salazar, carece del atractivo necesario para convertirse en la heroína moderna e independiente que predomina en el género desde Lisbeth Salander («Los hombres que no amaban a las mujeres») hasta Rachel Watson («La chica del tren») debido a que su personalidad está constituida sobre estereotipos sexistas que corresponden más al género romántico que a la novela policíaca. 

Es cierto que apreciamos una evolución del género en el que los autores emplean sus novelas, por ejemplo, para reflexionar –y denunciar públicamente- los problemas de la sociedad contemporánea. De igual forma, el drama personal de los personajes que se desarrolla de forma paralela a la investigación de los crímenes proporciona mayor realismo al relato. Sin embargo, Dolores Redondo no consigue encontrar ese necesario equilibrio entre las diferentes subtramas, sino que durante la novela tiende a adquirir mayor protagonismo el trasfondo mitológico, la ambientación o los conflictos familiares de Amaia en función del capítulo, relegando el trabajo policial a un inoportuno segundo plano, sobre todo si consideramos el género en el que se encuentra catalogado. 

En definitiva, «El guardián invisible» representa un auténtico crimen en la novela noir que tiene como principal arma homicida una eficiente campaña de promoción, así como el conformismo de la mayoría de los lectores. A pesar de ser su segunda novela, Dolores Redondo incurre en los errores propios de un delincuente sin experiencia que actúa impulsivamente aprovechándose de las circunstancias favorables del género, pero sin conseguir equipararse a sus homólogos nórdicos que se preocupan no solo del éxito comercial de sus libros, sino de dejar una huella tanto en el escenario del crimen como en el lector. Por favor agente, procedan a leerle sus derechos a la detenida. 

LO MEJOR: La singular combinación entre el género noir y la mitología de la zona vascófona de Navarra. 

LO PEOR: El resto (personajes lineales, yuxtaposición de la acción, tono monocorde de la narración, diálogos superfluos, carencia de ritmo y ausencia de tensión psicológica, etc.). Posiblemente acaba leyendo las otras dos novelas que integran la «Trilogía del Baztán», anticipando el éxito de la adaptación cinematográfica. 

Sobre la autora: Dolores Redondo nació en Donostia-San Sebastián en 1969. El guardián invisible, El legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta, que conforman su Trilogía del Baztán, le han granjeado el entusiasmo de editores de numerosos países y hoy son ya 34 los sellos editoriales que publicarán la obra en todo el mundo. Además del respaldo de los lectores, ha sido saludada por la crítica como una de las propuestas más originales y contundentes del noir en nuestro país, y asimismo está previsto el estreno de la versión cinematográfica.
La imposición de la imaginación 

«En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor (…)» 


A pesar de que este año se conmemoraba el cuatrocientos aniversario de la publicación de «Don Quijote de la Mancha», escrita por Miguel Cervantes Saavedra, resulta sorprendente – e incluso vergonzoso- evidenciar la escasa repercusión de semejante acontecimiento cultural, en especial cuando establecemos una comparación con el homenaje realizado por los británicos hacia su máxima figura literaria, William Shakespeare. Los actos para rememorar la herencia intelectual de nuestro escritor más internacional se caracterizaron por un paupérrimo catálogo de actividades centradas principalmente en la búsqueda de los –supuestos- restos óseos del genio manchego en la iglesia de las Trinitarias. 

Es más, los resultados del último barómetro del CIS demuestran que solo un 45,4% de los españoles encuestados tenían conocimiento sobre este significativo acontecimiento frente al 54,3% que lo ignoraba. Asimismo, otros resultados del estudio exponen el escaso interés hacia las aventuras del ingenioso hidalgo. Por ejemplo, un 51,3% lo consideran una lectura difícil, siendo las principales causas de esta percepción «el leguaje en el que está escrito» (66,2%), «es muy largo» (36,8%), «se refiere a una época muy antigua» (16,4%) o «por el tema, so cuestiones que ya no interesan» (5,9%). 

Paradójicamente, la mayoría de aquellos adultos obligados a leerlo «por motivos de estudio (en el colegio/instituto/facultad)» (54,1%) consideran que su lectura no debería ser obligatoria en ningún caso para todos los estudiantes entre los 15 y los 18 años (37,5 %) frente a quienes afirman que debería mantenerse dentro del programa lectivo (35,4%) junto a otros clásicos de nuestra literatura como «Cantar de mio Cid» (Anónimo), «La Celestina» (Fernando de Rojas), «Don Juan Tenorio» (José Zorrilla), «San Manuel Buena, mártir» (Miguel de Unamuno), «El árbol de la ciencia» (Pío Baroja) o «Luces de bohemia» (Ramón María del Valle-Inclán). 

Si bien el sistema educativo español se caracteriza por los reiterados cambios en cada legislatura dependiendo del partido político en el ejecutivo, convirtiéndolo en un mero instrumento para ensalzar una determinada ideología en el que la mayor preocupación radica en la inclusión o no de la asignatura de religión dentro del sistema evaluativo o las siglas de la nueva ley educativa –desde la LGE hasta la LOMCE-, resulta interesante observar como la lista lecturas obligatorias incluidas en la asignatura Lengua y literatura española han permanecido prácticamente inalterables. 

Es cierto que nuestros jóvenes deberían conocer las novelas más importantes escritas en castellano, pero su imposición acaba generando el efecto contrario. Resulta sorprendente comprobar que todavía obligen a adolescentes a leer novelas como «La Regenta» (Leopoldo Alas Clarín) sin preocuparse por realizar una previa –y aunque sea breve- introducción al contexto histórico de la obra que les permita disponer de la base académica necesaria para comprenderla y aprender a valorarla de forma objetiva. No obstante, los criterios de selección de estas lecturas obligatorias permanecen tan inamovibles como los molinos de viento en aquella célebre escena de «El Quijote». 



Este desmesurado patriotismo, solo comparable al que exhibimos en los mundiales de fútbol, hacia la ficción «made in Spain» acaba destruyendo a los futuros lectores. Con frecuencia, los académicos pecan de un exceso de erudición, menospreciando la literatura «juvenil» que incluye, entre otros títulos, «La historia interminable» y «Momo» de Michael Ende; los cuentos de Roald Dahl como «Charlie y la fábrica chocolate», «Matilda», «James y el melocotón gigante» o «El gigante bonachón»; la extensa biblografía de Julio Verne con clásicos atemporales como «Viaje al centro de la tierra» o «La vuelta al mundo en 80 días»; y autores tan célebres como Charles Dickens («Oliver Twist»), Robert Louis Stevenson («La isla del tesoro»), Rudyard Kipling («El libro de la selva»), George Orwell («1984»), Bram Stoker («Drácula») y un largo etcétera. Por supuesto, en esta lista también debemos incluir éxitos tan recientes como la trilogía de «Los juegos del hambre» (Suzanne Collins), la mágica saga de «Harry Potter» (J. K. Rowling), «Las ventajas de ser un marginado» (Stephen Chbosky), «Bajo la misma estrella» (John Green) o «La ladrona de libros» (Markus Suzak). Sin embargo, la mayoría son despreciados en base a los prejuicios sin considerar que la adquisición de los hábitos de lecturas es un proceso evolutivo que tiene su punto de inflexión entre los 14 y los 19 años, precisamente cuando se impone como una obligación. 


Es importante destacar que la adolescencia es una etapa que se caracteriza por la exaltación de la individualidad, la búsqueda de la identidad y cualquier imposición por parte de los adultos es rechazada. La negativa de permitir a los jóvenes escoger sus lecturas preferidas, considerándolas despectivamente «inferiores» a los clásicos de la literatura española demuestra una preocupante falta de tolerancia y la permanencia de un estigma cultural que acaba traduciéndose, por desgracia, en los pésimos resultados del informe PISA. 

Sin embargo, las iniciativas para acabar con esta desmotivación acaban siendo rechazadas por ese limitado grupo de expertos en letras que no tienen en consideración al conjunto de lectores; por ejemplo la adaptación al castellano moderno de Quijote de Andrés Trapiello, que implicó catorce años de trabajo para su autor, se definió como un síntoma de «pereza intelectual». En este sentido, ¿qué diferencia existe entre los académicos con los bomberos encargados de quemar los libros en la distopía de Ray Bradbury «Fahrenheit 451»? Ambas, la real y la ficción (?), son dos formas de censurar la libertad de expresión del individuo y que acaban traduciéndose en la destrucción irreparable de conocimiento para las futuras generaciones. 



Si realmente quieren evitar que el próximo libro se convierta en el punto final de esta historia amor/odio adolescente, deberían replantearse la lectura desde la perspectiva del placer, no como una causa reiterada de insatisfacción para el potencial lector adulto, pues ya bastante difícil es sobrevivir al instituto.
La noche es de los gatos

Ediciones Babylon anuncia el lanzamiento de Ojos en la noche un nuevo cuento ilustrado para todos los públicos que estará disponible a partir del viernes 9 de septiembre de 2016, tanto a través de librerías con distribución de SD Distribuciones como en su web www.EdicionesBabylon.es. 

Una emocionante historia sobre Héctor y el intrépido gato Diderot, con la que disfrutarán los lectores más pequeños gracias a una narración fluida y emocionante de Enrique Dueñas que mantendrá en vilo a los lectores, así como las ilustraciones llenas de colorido y expresividad de James A. Castillo, dos autores que vuelven a colaborar con su incansable imaginación después de varios proyectos juntos, como el popular juego de cartas London After Midnight. Además, Ojos en la noche representa una lectura irresistible para los amantes de los gatos. ¡Miau! 


Sinopsis: Héctor tiene miedo de la oscuridad. Cree que, ocultos en las tinieblas, acechan toda clase de monstruos y peligros... ¡y quizás no esté equivocado! 

Una noche, acostado ya en su cama, el chiquillo tiene una visión terrorífica: un par de ojos, grandes y amarillos, que le miran fijamente desde las sombras. Pero Héctor no tendrá tiempo de echarse a temblar. Deberá ponerse las zapatillas y coger una chaqueta. Y es que este, queridos lectores, no es sino el comienzo de una colosal aventura...

A pesar de los constantes recortes presupuestarios en las áreas de sanidad y educación durante los últimos cuatro años de la legislatura española, La diseccionadora de libros reabre las puertas del Depósito con una significativa ampliación de las instalaciones que se traduce en una nueva sección, Primera Incisión. 

Un espacio de trabajo  orientado a la reflexión y crítica personal acerca de temáticas relacionadas con la literatura con objeto de analizar aspectos como la falta de hábito de lectura entre los españoles; la lista de lecturas obligatorias impuestas por nuestros sistema educativo a los estudiantes de primaria y secundaria; la infravaloración de la caligrafía y el desarrollo cognitivo que representa escribir a mano frente al actual imperativo digital; la evolución del sector editorial durante la crisis; las consecuencias de la democracia literaria que representa la autopublicación en internet; la influencia de las adaptaciones cinematográficas en fomentar la lectura; entre otros aspectos. 

El objetivo de esta nueva sección del blog es fomentar el análisis crítico entre los seguidores de La diseccionadora de libros, así como los nuevos usuarios que busquen un espacio en el que expresar su opinión no solo en relación a los libros incluidos en el Depósito, sino a otros aspectos que les influyen como lector –e incluso como escritor-. 

A lo largo de esta semana publicaré el primer artículo de opinión, Lecturas obligatorias sobre la imposición de hábitos de lectura entre los estudiantes de secundaria en relación a la asignatura de Lengua y literatura española que acaba provocando el rechazo a la letra escrita entre los jóvenes.
Los recortes presupuestarios en cultura y sanidad también han afectado notablemente a las infraestructuras del Depósito que, incapaz de asumir los costes derivados de la instalación de un sistema de aire acondicionado, estoy en la obligación de clausurar temporalmente las puertas de La diseccionadora de libros hasta que las temperaturas desciendan hasta límites aceptables para desarrollar correctamente mis autopsias literarias. Además, tampoco es que rechace la posibilidad de concederme unas merecidas vacaciones hasta septiembre. 

Al igual que años anteriores, aprovechare estos meses para disfrutar con la prosa de mis autores favoritos como Henning Mankell (Asesinos sin rostro), Haruki Murakami (El elefante desaparece), Almudena Grandes (Los besos en el pan) o Don Delillo (Submundo). O la posibilidad de descubrir nuevos autores que merezcan ser diseccionados como el director canadiense, David Cronenberg (Consumidos); la última ganadora del Nobel de Literatura, Svtlana Alexiévich (Voces de Chérnobil); o los últimos rostros del denominado subgénero domestic noir, Paula Hwakins (La chica del tren) y Fiona Barton (La viuda). 

De igual forma, no debemos olvidar la expresión mens sans in corpore sano, así que este verano quiero seguir entrenando junto a mis compañeros de crossfit, teniendo las competiciones que empiezan en octubre como próximo objetivo. 

Si bien procuraré teneros informados de la actualidad literaria, me despido de vosotros hasta septiembre deseándoos un verano repleto de buenas lecturas. Recordad que si no podéis viajar, un libro es siempre el mejor destino. 

Un abrazo 

María del Carmen Horcas (La diseccionadora de libros)
Sinopsis: En una calurosa mañana de verano en la isla de Sandhamn, un turista que está paseando con su perro por la playa descubre el cuerpo sin vida de un hombre. Una semana después aparece una segunda víctima, esta vez una mujer. 

Thomas Andreasson, de la comisaría de Nacka, un suburbio de Estocolmo, debe encargarse del caso. Thomas, que aún está afectado por la muerte de su hija y su posterior divorcio, se reencuentra por casualidad con su mejor amiga de la infancia, Nora Linde. Esta abogada especializada en derecho financiero también tiene sus propios problemas personales, ya que su relación con Henrik, que dedica más tiempo a su trabajo y a su barco de vela que a su familia, es complicada. 

Crítica: La turística isla de Sandham se ha convertido en uno de los destinos preferidos por la población sueca para disfrutar durante sus vacaciones estivales con los múltiples atractivos que ofrece esta pequeña localidad del archipiélago. Apenas treinta kilómetros separan a la capital de este pueblo marítimo conocido por sus playas, la belleza agreste de su fauna o las apacibles aguas que la circundan. De hecho, la oferta turística se caracteriza por la posibilidad de practicar múltiples deportes acuáticos, así como su intensa vida nocturna y la amplia oferta gastronómica. Sin embargo, la apacible vida en esta idílica isla es perturbada por la aparición de un cadáver en sus playas de arena blanca. A partir de ese momento, y tras el descubrimiento de un segundo cuerpo, los habitantes empiezan a contemplar el mar con miedo, porque la aparente tranquilidad de sus aguas esconde peligros hasta ahora desconocidos. 

«En aguas tranquilas», la primera novela de la saga protagonizada por Thomas Andreasson y Nora Linde, es el nuevo fenómeno editorial de la novela negra sueca. A igual que sus homólogas, la escritora Viveca Sten analiza la disyuntiva que representa la irrupción de la violencia y la sensación de inseguridad en la vida cotidiana de los habitantes de una pequeña –y aparentemente pacífica- población a través de un thriller solvente y reflexivo sobre la corrupción de la sociedad sueca. 

Un planteamiento que recuerda notablemente al estilo de Camilla Läckberg, en especial por la elección de un escenario conocido y familiar, permitiéndole implicarse de una forma personal en el argumento de la novela. Si Läckberg convertía su lugar de nacimiento, la ciudad de Fjällbacka y alrededores, en la principal escena del crimen; Sten opta por la turística isla de Sandham en la que transcurrió la mayoría de su infancia y que ahora protege de la especulación inmobiliaria con objeto de proteger su ecosistema, así como la arquitectura romántica tradicional de sus edificios. 

Precisamente, ambas escritoras pretenden evidenciar la preocupante situación de su país a través de sus novelas, siempre partiendo de pequeños núcleos de población que reflejan los problemas generales de Suecia. Es decir, la autora sueca consigue que el lector se sienta identificado –y, a consecuencia, perjudicado- con estos problemas de la sociedad planteándolos en un contexto cercano y familiar para acabar extrapolándolo al conjunto de la población. 

De esta forma, Viveca Sten desarrolla una inflexible crítica contra la corrupción urbanística, el fraude fiscal y la evasión de impuestos, la sobrexplotación de los recuerdos naturales a consecuencia de la masificación turística, los privilegios de la tradicional clase alta sueca y los nuevos ricos, que empiezan a sustituir a la antigua aristocracia del país con su inmenso patrimonio de origen incierto y extravagantes caprichos… 

Si bien, el auténtico atractivo de la novela no reside exclusivamente en la ambientación, sino en la pareja protagonista, el agente de policía Thomas Andreasson y la abogada Nora Linde, en especial, cuando los contrastamos con el anquilosamiento de los personajes secundarios. 

Desde las primeras páginas, Viveca Sten transmite el afecto personal hacia ambos personajes, priorizando sus conflictos domésticos sobre la investigación policial que, durante los últimos años, se ha convertido en una tendencia visible dentro del género negro y policíaco hasta converger en el denominado subgénero domestic noir, con éxitos de tanta relevancia como «Perdida» (Gillian Flynn), «La chica del tren» (Paula Hawkins) o «La viuda» (Fiona Barton). 

Es cierto que la primera novela de Viveca Sten resulta sencilla en comparación. La debutante escritora sueca no confiere de una atmósfera malsana al argumento, tampoco apreciamos una ambigüedad moral en sus personajes, perfectamente catalogables desde la introducción, o la capacidad de perturbar el discernimiento psicológico del lector. «En aguas tranquilas» es una lectura correcta, entretenida e incluso podríamos utilizar el calificativo amable para referirnos a ella. No obstante, carece de originalidad a consecuencias de las semejanzas de estilo con sus predecesoras, resultando predecible en la conclusión de la novela. 

A pesar de ello, Viveca Sten demuestra un notable dominio en el desarrollo de la personalidad correspondiente a Andreasson y Linde. Cabe destacar el menor protagonismo que la autora concede a Thomas en contraposición a Nora, consiguiendo simbolizar el distanciamiento del policía con respecto a su entorno, tanto profesional como personal, desde la pérdida de su hija. Por el contrario, Linde posee una presencia mayor que su amigo, pese a que el argumento de la novela oscila alrededor de los crímenes en Sandham, porque los conflictos de su matrimonio acabarán determinando el tono en las posteriores entregas de la saga. 

Adviértase que, aunque catalogada como una novela negra policíaca, es fácil apreciar múltiples detalles asociados al género chick lit: las dificultades para compatibilizar la vida laboral y la familia, la compleja relación con su familia política, las constantes preocupaciones por la educación de los hijos, la falta de equidad en el matrimonio, entre otros. 

Por consiguiente, los terribles asesinatos en la isla de Shandham y la posterior investigación criminal representan, en realidad, una excusa narrativa que permiten a Viveca Sten describir el drama personal de Thomas y Nora. 

En conclusión, «En aguas tranquilas» es una novela en la que converge el thriller policíaco, la crítica social o el drama doméstico, teniendo como principales atractivos el escenario principal de la acción, la turística isla de Sandham, y la evolución de la pareja protagonista, Thomas Andreasson y Nora Linde. Si bien, los símiles en el estilo narrativo de Viveca Sten con sus predecesoras, destacando a Camilla Läckberg como principal influencia, aquejan la falta de originalidad en el argumento, resultando incluso previsible en su conclusión. A pesar de ello, la debutante escritora sueca ofrece una lectura entretenida y, al mismo tiempo, crítica con la pretensión de que el lector reflexione sobre los acuciantes problemas de la sociedad sueca que se esconden bajo las apacibles aguas de un falso paraíso. 

LO MEJOR: El escenario principal de la novela, la isla de Sandham. La humanidad que transmiten Thomas Andreasson y Nora Linde, así como la evolución de su personalidad durante el desarrollo de la novela. La crítica social inherente en el relato. 

LO PEOR: El anquilosamiento de los personajes secundarios. La falta de originalidad y la previsibilidad del argumento ante las semejanzas de estilo con sus predecesoras, especialmente notable la influencia de la prosa de Camilla Läckberg. Propiamente, la novela no puede considerarse una novela negra, sino un libro en el que apreciamos influencias de múltiples géneros (novela paisajística, social, e incluso chick lit) orientándose hacia un público femenino adulto. 

Sobre la autora: Viveca Sten nació en 1959 en Estocolmo. Es una de las autoras contemporáneas más populares de Suecia. Durante años fue jefa del departamento jurídico de Correos de Suecia, y en 2008 publicó En aguas tranquilas, la primera entrega de la serie negra protagonizada por Thomas Andreasson y Nora Linde. Su debut se convirtió en un gran éxito, tanto en Suecia como en otros países europeos. 

Con esta y las siguientes entregas de las serie, Viveca Sten se ganó a millones de lectores, y desde el año 2011 se dedica solo a la escritura. La autora, que vive con su esposo y sus tres hijos al norte de Estocolmo, pasa largas temporadas en la isla de Sandhamn, donde su familia posee una casa de vacaciones. De hecho su propia historia está ligada a esta isla, donde transcurren sus novelas. Desde el 1917, la familia Sten ha pasado todos sus veranos en la isla de Sandhamn, donde están ambientadas sus novelas. 
Sinopsis: Tal vez las verdaderas experiencias emocionales, las que nunca se olvidan, sean las que se producen en la adolescencia, ese territorio quebradizo en el que uno se asoma por primera vez a la vida adulta. Estaciones de paso recoge cinco historias de adolescentes abocados a vivir circunstancias que les sobrepasan, pero que, sin sospecharlo, acabarán forjándoles como adultos. Son historias de determinación y coraje, de conflicto con el entorno familiar, pero también de amor, de educación sentimental y de formación de la conciencia. Como el muchacho de «Demostración de la existencia de Dios», que mediante el relato ingenuo de un partido de fútbol narra su tragedia. O la joven que en «Tabaco y negro» se siente heredera de un don y de un oficio legendarios. O Carlos, que evoca en «El capitán de la fila india» las vacaciones que vieron nacer su compromiso político. O Maite, que en «Receta de verano» cocina su confusión interior mientras cuida de un padre inválido. O Tomás, que en «Mozart, y Brahms, y Corelli» consigue seducir a una mujer tan bella que era pura música. En Estaciones de paso, Almudena Grandes ofrece una galería inolvidable de jóvenes, aturdidos y desorientados, pero empeñados en salir adelante, magistralmente retratados aquí a partir de pretextos tan dispares como el fútbol, los toros, la política, la cocina o la música... 

Crítica: La adolescencia representa la transición entre la infancia pérdida y la edad adulta. Al igual que el cambio de las estaciones implica una metamorfosis con objeto de sobrevivir ante las nuevas –y adversas- circunstancias del entorno, los jóvenes tienen la obligación de abandonar la edad de la inocencia para aceptar -con resignación- sus nuevas responsabilidades. 

«Estaciones de paso» es una antología compuesta por cinco relatos de adolescentes que describen los sentimientos antagónicos de sus jóvenes protagonistas ante las situaciones vitales que acabarán definiéndolos como adultos cuando todavía no han dejado de ser niños. 

Almudena Grandes describe con gran acierto y sensibilidad la disyuntiva que representa la adolescencia para sus cinco personajes –y, en última instancia, para el propio lector- relatando el permanente conflicto con el entorno familiar, el sentimiento de impotencia –y rechazo- ante los cambios advenidos, el descubrimiento del amor –y el sexo-, la nostalgia por la inocencia pérdida, entre otros. 

«Demostración de la existencia de Dios» es un monólogo interior repleto de rabia e impotencia. La frustración del protagonista ante su reciente doble pérdida acaba degenerando en un violento sentimiento de rechazo contra los aparentes caprichos del destino. Un relato figuradamente ingenuo que, en realidad, pretende ocultar detrás de su lenguaje jactancioso y violento el sentimiento de vulnerabilidad ante el progresivo derrumbamiento de su entorno, consciente de la ironía de la vida. De ahí, el desesperado conato de devolver la normalidad a su vida a través la fe ciega en su equipo de fútbol. 

«Tabaco y negro» es una inteligente reflexión crítica repleta de humor negro e ironía sobre la excesiva importancia que concedemos a las apariencias, la pusilanimidad de la moda actual o la obsesión por el cuerpo joven y sano. Paloma observa las contradicciones de una sociedad basada exclusivamente en el aspecto exterior, sin preocuparse realmente por la persona. Las prendas carecen de una auténtica personalidad, provocando crisis de identidad en aquellos que las exhiben con un desmedido –e incomprensible- orgullo contraponiéndolo con la artesanía de los trajes de luces que vendía su abuelo. 

«El capitán de la fila india» es, posiblemente, el relato más desigual de la antología. Al contrario que los anteriores, el narrador es un adulto, Carlos, que se niega a crecer. El protagonista evoca constantemente aquellos años desprovistos de cualquier preocupación –y responsabilidad- que tienen como principal escenario el piso de sus abuelos, el lugar en el que transcurrió la mayoría de su infancia y que ahora se ha convertido en una incómoda herencia. Sin embargo, Carlos se niega a desprenderse del último vínculo con su pasado, porque significaría reconocer que ya no tiene donde regresar, que su familia –incluyendo su esposa y si hija pequeña- se ha convertido en extraños o que su vida es una fuente constante de insatisfacción. 

«Receta de verano» es un emotivo relato sobre el amor incondicional de una hija hacia su padre, quien pretende devolverle la salud aprendiendo a cocinar su plato favorito. Al igual que la mezcla de ingredientes, los sentimientos de Maite acaban convirtiéndose en una confusa mixtura de emociones cocinados a fuego lento desde el fatal accidente de su progenitor dejando un sabor agridulce en el lector. Un relato que posee varios paralelismos con la novela «Como agua para chocolate» de Laura Esquivel al tratarse ambas de una historia sobre amores imposibles en un contexto de tragedia familiar protagonizados por una joven obligada a renunciar a sus propios deseos, a su hambre de amor para satisfacer el apetito de los demás a través de su cocina. 

«Mozart, y Brahms, y Corelli» es un relato sobre la belleza interior de las personas a través del amor inocente, casi infantil, de Tomás hacia una de las prostitutas más bellas de la Casa de Campo, Fernanda. La belleza de la música consigue imponerse en un contexto donde predominan el sexo vacío, la resignación ante la evidencia o los anhelos insatisfechos de otras vidas posibles. Un relato sobre los marginados por la sociedad que consiguen sobrevivir a la hipocresía moral en el anonimato, permaneciendo aislados. Sin embargo, la presencia del Tomás cambiará la rutina de aquellas mujeres acostumbradas a no ser nadie. Igual que ellas, el joven sabiéndose feo, gordo y con gafas no considera merecedor de Fernanda y, precisamente, sus defectos le permiten empatizar con su situación, identificándose con su soledad voluntaria para evitar el rechazo. Con todo, Tomás acabará comprendiendo que la música no debe limitarse a la interpretación, requiere arriesgarse, exponerse al fracaso, equivocarse… En definitiva, Tomás debe madurar para conseguir hacerla suya. 

La antología de la escritora madrileña se caracteriza por una prosa contemporánea y urbana en la que predominan las reflexiones personales de los protagonistas en contraposición con la escasez de diálogos. Es obvio que la intención de la autora es exponer el retraimiento de los adolescentes respecto a su entorno, el sentimiento de incomprensión; y, de forma simultánea, centrar por completo la atención del lector en los personajes y sus conflictos ante los cambios advenidos. 

A pesar de que Almudena Grandes consigue un relato intimista, se hubiese agradecido una mayor interacción y una menor tendencia al victimismo fácil, tal y como sucede con «El capitán de la fila india», ante las constantes reflexiones personales frente a la falta de acción. Es más, cuando finamente platican con los demás personajes, las conversaciones resultan demasiado forzosas, artificiales e incómodas en comparación a la naturalidad con la que se expresaban los pensamientos. 

Por otro lado, el estilo de la autora en el que apreciamos un uso excesivo de frases subordinadas o la abundancia de adjetivos en las descripciones perjudican notablemente el ritmo narrativo, así como la atención del lector ante la constante reiteración de ideas, recuerdos y acciones. 

Con todo, «Estaciones de paso» es una lección de madurez ante la incomprensión y la condescendencia adulta. Una antología sobre la compleja transición que representa para los adolescentes la pérdida de la infancia ante la obligación de seguir creciendo en un mundo de adultos todavía incomprensible para ellos. 

LO MEJOR: Una antología que describe con respeto y sensibilidad la adolescencia sin incurrir en el tono condescendiente de los adultos ante los jóvenes por su inexperiencia. La escritora madrileña consigue describir la disyuntiva que representan los cambios durante esta etapa en la definición como personas. La emoción de «Receta de verano». La ironía de «Tabaco y negro». 

LO PEOR: «El capitán de la fila india» es una relato oscilante y falto de atractivo. El exceso de reflexiones personales ante la falta de acción de los relatos. El estilo de la autora acaba resultando demasiado reiterativo, perjudicando al ritmo narrativo y, por consiguiente, a la atención del lector. 

Sobre la autora: Almudena Grandes (Madrid, 1960) se dio a conocer en 1989 con Las edades de Lulú, XI Premio La Sonrisa Vertical. Desde entonces el aplauso de los lectores y de la crítica no ha dejado de acompañarla. Sus novelas Te llamaré Viernes, Malena es un nombre de tango, Atlas de geografía humana, Los aires difíciles, Castillos de cartón y El corazón helado, junto con los volúmenes de cuentos Modelos de mujer y Estaciones de paso, la han convertido en uno de los nombres más consolidados y de mayor proyección internacional de la literatura española contemporánea. Varias de sus obras han sido llevadas al cine, y han merecido, entre otros, el Premio de la Fundación Lara, el Premio de los Libreros de Madrid y el de los de Sevilla, el Rapallo Carige y el Prix Méditerranée. En 2010 publicó Inés y la alegría (Premio de la Crítica de Madrid, el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz), primer título de la serie Episodios de una Guerra Interminable, a la que siguieron El lector de Julio Verne (2012) y Las tres bodas de Manolita (2014).
La calma precede a la tempestad 

Muerte y corrupción en la idílica isla de Sandhamn, el primer caso de Thomas Andreasson y Nora Linde, la serie literaria publicada en 25 países y que ha vendido 4 millones de ejemplares por una de las voces más aclamadas de la novela policiaca escandinava. 

Sinopsis: En una calurosa mañana de verano en la isla de Sandhamn, un turista que está paseando con su perro por la playa descubre el cuerpo sin vida de un hombre. Una semana después aparece una segunda víctima, esta vez una mujer. 

Thomas Andreasson, de la comisaría de Nacka, un suburbio de Estocolmo, debe encargarse del caso. Thomas, que aún está afectado por la muerte de su hija y su posterior divorcio, se reencuentra por casualidad con su mejor amiga de la infancia, Nora Linde. Esta abogada especializada en derecho financiero también tiene sus propios problemas personales, ya que su relación con Henrik, que dedica más tiempo a su trabajo y a su barco de vela que a su familia, es complicada. 

«Viveca Sten es una seria candidata al trono sueco de la novela negra.» (Grazia Magazin) 

«Un debut muy prometedor, con el que Viveca Sten entra en el grupo de los mejores autores de novela negra de Suecia.» (Dagbladet) 

La autora: Viveca Sten nació en 1959 en Estocolmo. Es una de las autoras contemporáneas más populares de Suecia. Durante años fue jefa del departamento jurídico de Correos de Suecia, y en 2008 publicó En aguas tranquilas, la primera entrega de la serie negra protagonizada por Thomas Andreasson y Nora Linde. Su debut se convirtió en un gran éxito, tanto en Suecia como en otros países europeos. 

Con esta y las siguientes entregas de las serie, Viveca Sten se ganó a millones de lectores, y desde el año 2011 se dedica solo a la escritura. La autora, que vive con su esposo y sus tres hijos al norte de Estocolmo, pasa largas temporadas en la isla de Sandhamn, donde su familia posee una casa de vacaciones. De hecho su propia historia está ligada a esta isla, donde transcurren sus novelas. Desde el 1917, la familia Sten ha pasado todos sus veranos en la isla de Sandhamn, donde están ambientadas sus novelas. La autora transmite muy bien la creciente sensación de inseguridad y miedo, cuando los asesinatos interrumpen el ambiente festivo en la isla.
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