Crítica La verdad sobre el caso Harry Quebert (Joël Dicker)

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Sinopsis: Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en esta incomparable historia policíaca cuya experiencia de lectura escapa a cualquier tentativa de descripción. 

Intentémoslo: Una novela de suspense a tres tiempos -1975, 1998 y 2008- acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. 

En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor -Harry Quebert, autor de una aclamada novela- y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín. 

Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras busca demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad solo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido. 

Crítica: El 8 de abril de 1990, la aparición del cadáver de la joven Laura Palmer convirtió la pequeña ciudad de Twin Peaks, situada en el noreste del estado de Washington, en el escenario de uno de los crímenes más famosos de la historia Estados Unidos. Durante dos años, el excéntrico agente del FBI, Dale Cooper, investigó a todos los vecinos para encontrar al culpable del asesinato de la popular adolescente. Sin embargo, conforme avanzaban sus pesquisas en el caso, la pacífica imagen de la ciudad empieza a desmoronarse ante sus ojos cuando descubre los perturbadores secretos que esconden los habitantes de Twin Peaks. 

Al igual que la célebre serie de televisión creada por David Lynch y Mark Frost, «La verdad sobre el caso Harry Quebert» es una novela basada en el engaño, en la manipulación del lector para evitar que descubra lo ocurrido aquella noche a finales de verano de 1975, cuando desapareció misteriosamente la joven quinceañera Nolla Kellergan. 

La primera novela del escritor suizo Joël Dicker es un obscuro, sorprendente y perturbador thriller que reflexiona sobre la verdad y sus consecuencias en una sociedad basada en las apariencias, la hipocresía moral o los prejuicios culturales a partir del hallazgo del cadáver de Nolla Kellergan en el jardín de Harry Quebert, quien es juzgado públicamente no por el presunto asesinato, sino por la relación que mantuvo con la joven cuando él tenía 34 años y ella 15. Un amor prohibido -e incómodo- para los ciudadanos de Aurora, un pueblo de New Hampshire, que acaban renegando –y condenando- a su vecino más célebre por ambos crímenes. Únicamente Marcus Goldman, antiguo alumno y amigo íntimo de Quebert, parece dispuesto a creer en su inocencia e inicia su propia investigación que le permitirá tanto exonerar a su maestro de la pena de muerte como rescatar su perjudicada carrera literaria. 

Desde el principio de la novela, Joël Dicker nos introduce en una compleja realidad elaborada a partir de subterfugios, espejismos y engaños que emula el estilo literario de Philip Roth («Pastoral americana») y Vladímir Nabókov («Lolita») para evidenciar la ambigüedad moral de la sociedad estadounidense. Asimismo, apreciamos importantes paralelismos con la filmografía de Alfred Hitchcok, especialmente con la película «Falso culpable», pues el director y producto británico empleaba como recurso narrativo, por ejemplo, el uso de ardides que le permitían sorprender al espectador ante el giro argumental en el desenlace al distraer su atención con subtramas que permitían avanzar la historia, pero sin mayor importancia o la inclusión de falsos recuerdos. 

«La verdad sobre el caso Harry Quebert» es un sobrio esparcimiento psicológico en el que los personajes mienten constantemente al lector, engañándole para impedirle averiguar la verdad hasta las últimas hojas. De esta forma, Joël Dicker consigue mantener la tensión narrativa durante toda la novela a través flashback que desvelan de forma progresiva los acontecimientos previos a aquella terrible noche de 1975 y que, en realidad, la mayoría acaban siendo falsas pistas y testimonios manipulados que aprovechan las obcecaciones del lector en sus anticipadas conclusiones para sorprenderlo en cada capítulo y obligarlos a replantearse todo lo leído con anterioridad, incapaz de descubrir el engaño hasta que resulta demasiado tarde, tal y como ocurría en «Perdida» (Gillian Flynn). Así consigue el escritor suizo que percibamos en nuestra propia piel el sentimiento de impotencia de Marcus Goldman durante su investigación, la progresiva obsesión por resolver el caso ante la implacable cuenta atrás ante el inminente juicio o las dudas conforme descubre las mentiras contadas por las personas en las que confiaba, incluido el propio Harry. 

Precisamente, la perturbadora psicología de los personajes representa uno de los mayores atractivos de la novela, repleta de contrastes, obscuros secretos e instintos reprimidos que acrecientan el desconcierto ante la progresiva evolución que nos obliga a replantearnos nuestra percepción inicial. Es más, conforme avanzan los capítulos es mayor el protagonismo que adquieren mediante el uso recurrente de flashback permitiendo deshilvanar la compleja red de mentiras creada desde la desaparición de Nolla Kellergan con una estructura narrativa que emula a las matrioskas hasta descubrir una verdad tan incómoda como sorprenderte. 

Adviértase como el presente y el pasado de los personajes acaba superponiéndose hasta conformar un único espacio temporal que sirve de metáfora al autor para evidenciar el estatismo de la sociedad. De hecho, la investigación de Marcus Goldman se desarrolla de forma paralela a las elecciones presidenciales estadounidenses de 2008 que concluyeron con la victoria del candidato demócrata Barack Hussein Obama, un símbolo del cambio que jamás llegó a producirse ante el predominio de la oposición republicana durante su segundo mandato. Al fin y al cabo, Nolla Kellergan nunca desapareció por completo de Auroa, sino que siempre estuvo allí en el recuerdo de los vecinos, en la soledad de Harry Quebert, en el sentimiento de culpabilidad ante su ausencia no voluntaria, en las mentiras… En cierto modo, la investigación –y el libro- de Marcus Goldman les permiten la exoneración de sus faltas, demasiado tiempo sepultados junto al cadáver de la joven. 

Sin embargo, «La verdad sobre el caso Harry Quebert» es, ante todo, una historia sobre la amistad entre maestro y alumno que recuerda notablemente «Martes con mi viejo profesor» (Mitch Albom). Al igual que la novela autobiográfica del escritor estadounidense Joël Dicker plantea diversas cuestiones como la necesidad de sacrificarse por amor, la búsqueda de la felicidad ante el excesivo materialismo de la sociedad actual, la obsesión por la fama inmediata, la cultura transfigurada en un mero producto de consumo o la manipulación de los medios de comunicación en la conformación de la opinión pública. 

Cada capítulo empieza con consejo de Quebert a su pupilo para escribir un buen libro, pequeños fragmentos representan hermosos recuerdos que proporcionan una esperanza al lector ante toda la violencia, el dolor, la soledad y las mentiras que predominan durante toda la novela. Si bien, resulta paradójico que la inquebrantable amistad entre ambos personajes sea descrita de forma sobria y emotiva, mientras que el romance entre Harry Quebert y Nolla Kellergan, uno de los principales ejes temáticos de la novela, resulte poco creíble en comparación. 

A pesar de ello, «La verdad sobre el caso Harry Quebert» es un complejo, sorprendente y perturbador thriller que combina la prosa de Philip Roth («Pastoral americana») y Vladímir Nabókov («Lolita»), la psicología del cine dirigido por Alfred Hitchcok («Falso culpable») o la capacidad de manipulación de la serie «Twin Peaks» para reflexionar sobre la verdad y sus consecuencias. Joël Dicker debuta en el panorama literario con una novela de engaños emulando en su estructura narrativa a las matrioskas para despistar al lector mediante falsos testimonios y pistas engañosas para describirnos una incómoda realidad que nos obligará a preguntarnos, ¿quién mato «realmente» a Nolla Kellergan? 

LO MEJOR: El estilo de Joël Dicker recuerda a la prosa de la prosa de Philip Roth («Pastoral americana») y Vladímir Nabókov («Lolita») con objeto de evidenciar la ambigüedad moral de la sociedad estadounidense, así como la perturbadora psicología del cine dirigido por Alfred Hitchcok («Falso culpable»). La evolución de los personajes. La estructura narrativa que emula a las matrioskas hasta convergir presente y pasado en un único espacio temporal. La capacidad del autor para manipular al lector, sorprendiéndole con cada nuevo e inesperado giro narrativo hasta descubrir la ansiada e incómoda verdad. 

LO PEOR: El romance entre Harry Quebert y Nolla Kellergan, uno de los principales ejes temáticos de la novela, resulte poco creíble. 

Sobre el autor: Joël Dicker nació en Suiza en 1985. Ha escrito seis novelas de las que ha publicado solo dos. La primera, Los últimos días de nuestros padres, resultó ganadora en 2010 del Premio de los Escritores Ginebrinos. Su segunda novela publicada, la aclamada La verdad sobre el caso Harry Quebert (Alfaguara, 2013), fue galardonada con el Premio Goncourt des Lycéens, el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, el Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa, y, en España, fue elegida Mejor Libro del Año según los lectores de El País y mereció el Premio Qué Leer al mejor libro traducido y el XX Premio San Clemente otorgado por los alumnos de bachillerato de varios institutos de Galicia. Traducida con gran éxito a treinta y tres idiomas, se ha convertido en un fenómeno literario global. El Libro de los Baltimore es la esperada nueva novela de Dicker que recupera a Marcus Goldman como protagonista.

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