Sinopsis: Francia, en un futuro próximo. A las puertas de las elecciones presidenciales de 2022. Los partidos tradicionales se han hundido en las encuestas y Mohammed Ben Abbes, carismático líder de una nueva formación islamista moderada, derrota con el apoyo de los socialistas y de la derecha a la candidata del Frente Nacional en la segunda vuelta. François, un profesor universitario hastiado de la docencia y de su vida sexual, que a sus cuarenta años se había resignado a una vida aburrida pero sosegada, ve cómo la rápida transformación que sucede a la llegada del nuevo presidente al Elíseo altera la vida cotidiana de los franceses y le depara a él un inesperado futuro. Los judíos han emigrado a Israel, en las calles las mujeres han cambiado las faldas por conjuntos de blusas largas y pantalones, y algunos comercios han cerrado sus puertas o reorientado el negocio. Y la Sorbona es ahora una universidad islámica en la que los profesores conversos gozan de excelentes salarios y tienen derecho a la poligamia. Al igual que Huysmans, el escritor del siglo XIX convertido al catolicismo al que consagró su tesis, François sopesará pronunciar las palabras que le abrirán las puertas de la religión islámica y de una nueva vida: «No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta.» 

Crítica: Je suis Charlie. Aquellas tres palabras se convirtieron en el símbolo de la resistencia a favor de la liberta de expresión durante las manifestaciones posteriores al atentado contra el seminario satírico Charlie Hebdo, que ya había sido amenazado con anterioridad por sus caricaturas sobre Mahoma. Paradójicamente, la portada del último número publicado la semana anterior a los ataques estaba dedicada al escritor Michel Houllebecq con motivo de su sexta –y nuevamente polémica- novela, «Sumisión»

El autor nos describe una distopía política en el que los resultados las elecciones presidenciales francesas de 2002 acaban con el bipartidismo ante la irrupción de la Hermandad Musulmana, liderada por el carismático e inteligente Mohammed Ben Abbes, quien acaba formando un gobierno de coalición con la izquierda para evitar el gobierno de extrema derecha encabezada por Le Pen. Eso si, después de aceptar una serie concesiones que, entre otros aspectos, suprime la educación mixta, la prohibición a las mujeres de acceder a la educación universitaria o el consentimiento de la poligamia. 

Es posible que el argumento de la novela haya contribuido a su rechazo, en especial después de los atentados que obligaron a Michel Houellebecq paralizar la promoción de su libro y emigrar del país durante las semanas posteriores, e incluso la editorial retiró los ejemplares de las librerías por temor a posibles represarías de extremistas religiosos. No obstante, «Sumisión» no promueve la islamofobia, sino una exacerbada crítica del autor contra las élites políticas y culturales de Francia que han conducido al país hasta una situación insostenible. De hecho, resulta difícil no establecer paralelismos con el actual panorama político de nuestro país ante la incertidumbre derivada de los resultados electorales, obligando a los partidos tradicionales a negociar con los nuevos grupos parlamentarios para la formación del próximo ejecutivo. Confiemos en que los pactos –o la posibilidad de repetir de las elecciones- no conlleve un cambio tan drástico como el descrito por Michel Houellebecq. 

Es más, conforme avanza la novela nos percatamos de que la denuncia del autor no se orienta hacia una religión concreta, sino –paradójicamente- a la ausencia de fe. La laicidad es una de los pilares fundamentales de la República Francesa, pero de forma reciente ha resurgido el debate sobre los límites entre la libertad religiosa y la intrusión del Estado ante la amenaza yihadista. 

Precisamente, Houellebecq elimina la división entre poderes para demostrarnos las secuelas de una completa sumisión, porque le fe ciega - hacia una religión, un sistema económico o un partido político- conlleva una obediencia ciega, tal y como apreciamos en el acatamiento de los ciudadanos ante los cambios instaurados por la Hermandad Musulmana en la estructura democrática del país, sin oponerse a la progresiva –e inexorable- conversión al Islam de la sociedad francesa. 

Si bien, el autor interpreta el ateísmo como una consecuencia del excesivo individualismo, de la idolatría del yo, del hedonismo flemático… Al fin y al cabo, el protagonista de la novela, François, es un hombre carente de propósito después de publicar su tesis sobre el escritor naturalista francés Joris-Karl Huysmans - con quien comparte su visión decadente y pesimista de la vida-, quien después de varias –y sucesivas- pérdidas personales que le hacen replantearse su existencia a través de la religión. Igual que su admirado Huysmans, François pretende conseguir la salvación mediante la reconciliación con el catolicismo, pero tras aceptar que ni la peregrinación ni la clausura podrán devolverle la paz –y la libido-, empieza a plantearse la posibilidad del cambio. 

La perversa reflexión de Michel Houellebecq podría interpretarse como el último sacrificio desesperado que la humanidad está dispuesta a realizar para conseguir su salvación, y no precisamente de su alma, sino de su estilo de vida basado en la cómoda rutina que garantiza a las élites del poder conservar su privilegiada posición frente a la apatía de las masas. 

No obstante, el autor tiende a desviarse con frecuencia de la temática central para demostrar su erudición sobre Huysmans a través de su personaje. De forma constante, Houellebecq interrumpe la acción para analizar las novelas más significativas más importantes del escritor francés que, aunque relacionadas con el planteamiento de la novela, acopian todo su interés. 

Después de una correcta introducción en el contexto de inestabilidad política y social, Michel Houellebecq da la impresión de no saber encauzar la novela, dando prioridad a la exposición de sus propios conocimientos sobre literatura y filosofía que a la extracción de unas conclusiones. Es más, parece realizar un considerable esfuerzo para terminarla entre grandes dosis de sexo y literatura francesa del S. XX que, aunque consiguen hacerla remontar levemente en los últimos capítulos, son insuficientes para justificar el vencimiento democrático basándose exclusivamente en la restauración del patriarcado o la poligamia para devolver al hombre su posición dominante, pero siendo dominado por otros. 

En definitiva, «Sumisión» es una novela beneficiada por las circunstancias –y una incomprensible polémica-, pero que después del interesante planteamiento inicial, tiende a desvirtuarse ante la presunción de Michel Houellebecq, obcecado por demostrar su erudición literaria sobre Huysmans que las teorías subyacentes al relato principal. Un relato sobre la fe ciega y la completa obediencia, siendo el propio autor quien acaba perdiendo la perspectiva cegado por su propia ambición. 

LO MEJOR: El interesante planteamiento inicial de la novela. 

LO PEOR: La injustificada polémica que considera la novela de promover la islamofobia. El argumento tiende a desvirtuarse frente a la vanidad del autor. La necesidad de haber leído a Huysmans para comprender la relación existente con el autor y su alter ego ficticio, François. El empleo del sexo para mantener el decaído interés del lector. La justificación de la sumisión francesa basándose en argumentos sexistas como la reinstauración del patriarcado. 

Sobre el autor: Michel Houellebecq (1958) es poeta, ensayista y novelista, «la primera star literaria desde Sartre», según se escribió en Le Nouvel Observateur. Su primera novela, Ampliación del campo de batalla (1994), ganó el Premio Flore y fue muy bien recibida por la crítica española: «Una mirada lacerante –aunque repleta de humor– sobre el vacío vital de este fin de siglo» (Xavi Ayén, La Vanguardia); «Magnífica novela... Si Kafka nos descubrió en sus relatos el seco cañamazo del siglo XX de la burocracia, Houellebecq nos muestra, con espléndido pulso literario, los entresijos oscuros del siglo XXI de la informática y la presunta liberación sexual» (Xavier Lloveras, El Periódico). En mayo de 1998 recibió el Premio Nacional de las Letras otorgado por el Ministerio de Cultura francés. Su segunda novela, Las partículas elementales (Premio Novembre, Premio de los Lectores de Les Inrockuptibles y mejor libro del año según la revistaLire), fue muy celebrada y polémica, así como Plataforma. Obtuvo el Premio Goncourt con su última novela, El mapa y el territorio, que se tradujo en 36 países. Las cuatro novelas han sido publicadas por Anagrama, al igual que Lanzarote, El mundo como supermercado, Enemigos públicos (con Bernard-Henri Lévy), Intervenciones y los libros de poemas Sobrevivir, El sentido de la lucha, La búsqueda de la felicidad y Renacimiento, reunidos en el tomo Poesía. Houellebecq fue galardonado también con el prestigioso Premio IMPAC (2002), el Schopenhauer (2004) y, en España, el Leteo (2005).
La conexión del deseo 

Sinopsis: Cuenta una leyenda japonesa que existe un hilo invisible que nos une a aquellos con los que estamos destinados a encontrarnos. Pero los hermanos Richards (Anna y Daniel) han hecho un pacto que marcará sus vidas y el futuro de su familia. Aún así… ¿Podrán cambiar el curso de los acontecimientos? 

El Hilo Rojo es la historia de una familia burguesa marcada por las mentiras y las pasiones. Un viaje en el tiempo a través de las traiciones y la lujuria donde se mezclan acontecimientos históricos con la ficción. Una novela erótico-romántica en la que se cuentan algunas curiosidades "picantes" de la Barcelona de principio del siglo XX y en la que el lector, finalmente, descubre si el hilo del destino existe realmente. 



Sobre la autora: Olga de Llera (1976) nació en Badalona, Barcelona. En 2015 abandonó su tierra natal para trasladarse a vivir al Reino Unido. Actualmente reside en Brighton, East Sussex, con su familia. Trabajó como enfermera durante 5 años y más tarde cambió el uniforme blanco por los ordenadores, creando un negocio online junto con su marido. En 2014, después de leer una novela erótica (desastrosa), la cual había conseguido ser un “best seller” mundial, se inspiró para escribir su primera obra: El Fil Vermell (El Hilo Rojo), que narra las pasiones y desencuentros de una familia burguesa catalana, de principios del S. XX, y en la que se mezclan hechos históricos y ficción. Actualmente está trabajando en su segunda novela, también romántica-erótica, ubicada, esta vez, en la actualidad.
Sinopsis: El 15 de noviembre de 1959, en un pueblecito de Kansas, los cuatro miembros de la familia Clutter fueron salvajemente asesinados en su casa. Los crímenes eran, aparentemente, inmotivados, y no se encontraron claves que permitieran identificar a los asesinos. Cinco años después, Dick Hickcock y Perry Smith fueron ahorcados como culpables de las muertes. A partir de estos hechos, y tras realizar largas y minuciosas investigaciones con los protagonistas reales de la historia, Truman Capote dio un vuelco a su carrera de narrador y escribió "A sangre fría", la novela que le consagró definitivamente como uno de los grandes de la literatura norteamericana del siglo xx. Capote sigue paso a paso la vida del pequeño pueblecito, esboza retratos de los que serían víctimas de una muerte tan espantosa como insospechada, acompaña a la policía en las pesquisas que condujeron al descubrimiento y detención de Hickcock y Smith y, sobre todo, se concentra en los dos criminales psicópatas hasta construir dos personajes perfectamente perfilados, a los que el lector llegará a conocer íntimamente. "A sangre fría", que fue bautizada, pionera y provocativamente, por Capote como una "non fiction novel", es un libro estremecedor que, desde la fecha misma de su publicación, se convirtió en un clásico. 

Crítica: En 1959, el asesinato de cuatro miembros de la familia Clutter conmocionó tanto a la pacífica ciudad Holcomb como al resto de la sociedad estadounidense ante la brutalidad de un crimen sin motivo justificable, pues el robo quedó descartado desde las primeras pesquisas de la investigación policial. Aquella prospera familia de agricultores que representaba el sueño americano se convirtió en la pesadilla de sus habitantes, convirtiéndose todos en posibles sospechosos ante los demás, incluyendo familiares, amigos y vecinos desde hace varias generaciones. La desconfianza y el miedo imperaron en aquella pequeña localidad Kansas durante los meses posteriores hasta la detención Dick Hickock y Perry Smith. Si bien, la ejecución de ambos criminales jamás consiguió devolver la antigua tranquilidad a los vecinos de Holcomb, protagonistas indirectos –y victimas- de uno de los capítulos más violentos de la historia contemporánea del estado. 

Después de la amplia cobertura mediática inicial concedida a los asesinatos, así como a la posterior detención y ajusticiamiento de los autores confesos es lógico que los cuatro homicidios perdieran interés, e incluso se olvidarán ante la constante aparición de titulares sensacionalistas sobre crímenes similares. Es más, durante la investigación policial hubo varios magnicidios contra familias con circunstancias similares a los de Clutter. No obstante, la prueba del polígrafo descartó la implicación de Dick y Perry, obligando a las autoridades a admitir que se trataba de un posible imitador. 

Precisamente, el interés -tanto profesional como personal- del escritor y periodista Truman Capote impidió que aquellos crímenes quedasen relegados de la memoria colectiva a través de la primera novela que conjugaba la ficción literaria con la labor periodística, «A sangre fría». 

Inspirándose en aquellos trágicos acontecimientos –y con la colaboración de su amiga Harper Lee («Matar a un ruiseñor»)-, Capote narra la crónica de los asesinatos con una prosa de admirable realismo, percibiéndose la exhaustividad de su investigación previa a la redacción. 

A pesar de implicarse directamente en los sucesos descritos a lo largo de toda la novela, el escritor opta por la tercera persona narrativa, un narrador omnisciente que dota de objetividad al relato, distanciándose del tono sensacionalista predominante en los medios ante crímenes similares. 

Si bien, Capote demuestra una gran sensibilidad y respeto hacia las víctimas, ofreciendo en el primer capítulo («Los últimos que los vieron vivos») un completo retrato de la familia Clutter con la finalidad de que el lector empatice con la tragedia mediante este relato íntimo y cotidiano. Una exhaustiva recreación que consigue trasladarnos hasta el principal escenario de la tragedia, permitiendo comprender el cambio que simbolizó aquellos asesinatos para los habitantes de Holcomb a través de múltiples testimonios, prácticamente reproducidos de forma paralela a los acontecimientos descritos, una narración a tiempo real que lo convierte en un relato todavía presente en la memoria colectiva. 

De igual, resulta interesante el tratamiento de los asesinos, Dick Hickock y Perry Smith, en los que el escritor ambiciona comprender el perfil psicológico de ambos criminales. Estos capítulos resultaron especialmente incómodos para los lectores de la época, pues desmitificaba la imagen de un país solidario, poniendo en relieve las consecuencias de la marginación social. Capote describió a estados Unidos desde la desarraigada perspectiva de aquellos dos hombres, quienes jamás demostraron arrepentimiento ni sentimiento de culpa por los cuatro homicidios. 

Es más, conforme avanza las pesquisas, comprobamos que los dos hombres adquieren una mayor relevancia para el autor hasta un punto obsesivo. Un detalle comprensible si recordamos que Truman Capote tuvo que esperar seis años para publicar su libro tras múltiples apelaciones de la sentencia de muerte realizadas por los acusados a la Corte Suprema. Una desesperación perceptible en el último capítulo («El Rincón») que concluye con el ahorcamiento de ambos hombres descritos con un tono apremiante del autor. 

A pesar de las críticas sobre la moralidad y los métodos empleados por Truman Capote para la redacción de «A sangre fría» -incluyendo los rumores sobre una posible relación entre el escritor y Perry Smith durante los años de encarcelamiento-, es imposible negar la relevancia de esta obra que estableció las bases del «Nuevo Periodismo». Inspirándose en aquel trágico acontecimiento, el autor consiguió una novela que conjugaba la exhaustiva investigación periodística con la ficción literaria para obsequiar al lector con un retrato incómodo de los Estados Unidos al denunciar las consecuencias de la marginación social, la verdadera ausencia de oportunidades del sueño americano, la frustración de las promesas incumplidas que deriva en la violencia contra aquellos que lo representan. Un relato estremecedor en el que la justicia no es igual para todos, sino que depende de la mano que empuña el arma y dispara a sangre fría… 

LO MEJOR: La exhaustividad de la investigación periodística realizada por Truman Capote junto a Harper Lee. La objetividad del autor, distanciándose del tono sensacionalista empleado en el asesinato de la familia Clutter, denotando un gran respeto hacia las víctimas –e incluso hacia los autores del crímen-. Un retrato de Estados Unidos diferencia a través de la percepción desarraigada y violente de quienes se les negó el sueño americano y las consecuencias de su frustración. 

LO PEOR: La excesiva implicación personal de Capote, especialmente tras el encarcelamiento de Dick y Perry, que repercute en la objetividad del relato. 

Sobre el autor: Truman Capote nació en Nueva Orleans en 1924. Definido por sus biógrafos como el típico hijo de un hogar de padres separados, Truman Streckfus Persons –ése era su verdadero nombre- adoptó el apellido de un segundo marido de su madre. Ya adolescente, firmaba sus primeros relatos como Truman Capote. 

Según confesión propia, comenzó a escribir para paliar el aislamiento en el que transcurrió su infancia. Hecha virtud la necesidad, el joven Truman se emplea como redactor de New Yorker con tan sólo 18 años. A los 21 abandona la redacción y publica un relato –Miriam- en la revista Mademoiselle que es distinguido con el Premio O’Henry. La crítica, que le aplaude sin reservas, le considera un discípulo de Poe y habla de su estilo como “gótico introspectivo”, definición que al día de hoy se nos antoja harto desatinada. 

Su primera novela, Other Voices, Other Rooms, de tintes claramente autobiográficos cuenta en sus páginas la experiencia de un niño –Joel- que busca a su padre en el profundo Sur para acabar adoptando como tal a un travestido. Fue un éxito literario de alcance internacional cuando se publicó por primera vez en 1948, situando al autor en un lugar destacado entre los escritores, artistas, y la élite de la Jet Set neoyorquina perteneciente a aquella generación de posguerra norteamericana. 

Tras pasar el resto de los años 40 viajando por los países ribereños del Mediterráneo, en la década de los 50 Capote reanuda su actividad periodística como entrevistador de la revista Playboy

Se mantuvo en aquel lugar de privilegio con obras como A Tree of Night, The Grass Harp, The Muses are Heard, cuando comenzó a decirse que hacía de la charla un arte y del chismorreo literatura. Desayuno en Tiffany’s aparece en 1958. Llevada al cine por Blake Edwards en 1961, el éxito de la cinta –pese a que al autor no le gustó la adaptación es un título clásico- no consigue que el escritor vuelva a Hollywood, que había abandonado algunos años antes indignado, tras haber escrito los diálogos de Estación Termini (Vittorio De Sica, 1952) y el guión de La burla del diablo (John Huston, 1953). 

El cine, pese a que casi todas sus novelas inspiraron grandes películas, no era su medio. Éste, a decir verdad, era el periodismo. Un encargo del New Yorker dio lugar a su obra maestra, A sangre fría. Iniciadora de todo un género, el de la novela reportaje. 

Los comienzos de la póstuma e inacaba Plegarias atendidas datan de principios de los años 70. En 1975, Capote da a la estampa una última colección de relatos, Música para camaleones, en los que corren paralelos el horror y la belleza. 

Capote logró en dos ocasiones el Premio de narración corta O. Henry Memorial, y fue miembro del National Institute of Arts and Letters. Murió en agosto de 1984.
El hombre es un lobo para el hombre 

Lycaon, es la nueva novela de Guillermo Tato, el autor de la terrorífica novela de brujería El torreón de las muñecas. La segunda incursión en el género del terror de este escritor alicantino en la que explora la licantropía desde un punto de vista atípico, alejado de los clichés del arquetipo, conjuga el mito del hombre lobo con los licántropos de otras culturas y el canibalismo. Un relato espeluznante sobre la verdadera naturaleza del ser humano. 

Sinopsis: Esta es la historia de un grupo de personas, que hastiados de vivir en el estresante bullicio de la ciudad, deciden marcharse a un pueblo abandonado, entre Galicia y Asturias, con la intención de reconstruirlo y convertirlo en su nuevo hogar. Aunque no se conocen entre sí, sus mochilas están cargadas de una enorme ilusión con la que iniciar una nueva vida, pero no han tenido en cuenta que con la llegada del crudo invierno, un fuerte temporal les dejará completamente rodeados por la nieve, atrapados e incomunicados. Cuando se desata el temporal y los hijos de algunos vecinos regresan a sus casas para refugiarse, encuentran un cadáver junto a un río cercano, que parece haber sido atacado por algún animal desconocido. …O algo incluso peor. Algo que acecha en la oscuridad, oculto en el interior del siniestro bosque que rodea la aldea. Un mal que deberá afrontar el grupo de vecinos si quieren sobrevivir al invierno y al monstruo que habita dentro de cada uno de ellos. 

Sobre el autor: Guillermo Tato nació en Alicante en 1978, aunque lleva residiendo en Barcelona desde 2002. Después de obtener la licenciatura de Comunicación Audiovisual en la universidad Ramon Llull, entró en la productora de cine Filmax como Ejecutivo de Desarrollo. En ese puesto ha participado en el guión de las películas [REC] 3. Génesis, [REC] 4: Apocalipsis, Retornados, Sweet Home y Summer Camp, además de la segunda temporada de la serie de televisión Polseres vermelles (Pulseras rojas). Como escritor, ha publicado su primera novela, El torreón de las muñecas (Tyrannosaurus Books, 2013), así como [REC]. El libro oficial (Timun Mas, 2014). Además, ha formado parte del libro de relatos [REC] Los relatos perdidos (Timun Mas, 2013) y más recientemente en la antología Momias y embalsamados (Hermenaute, 2015).
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