Crítica de Cenizas (Mike Mullin)

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Sinopsis: Muchos no saben que las aguas termales y los géiseres de Yellowstone se deben a un supervolcán, tan grande que su cráter sólo puede ser visto desde un avión o un satélite. Ha entrado en erupción tres veces en los últimos dos millones de años y cuando lo haga de nuevo, la Tierra cambiará para siempre. 

Cuando Yellowstone estalla, Alex está sólo en casa; sus padres y su hermana se han marchado a visitar a unos familiares. El pueblo donde vive se transforma en una pesadilla: la ceniza volcánica le impide respirar, la comida escasea, y no hay nadie que lo ayude. 

Decide ir en busca de su familia, pero la gruesa capa de ceniza lo invade todo y dificulta su camino. Un convicto se le une en la travesía, pero finalmente lo ataca y lo hiere. Alex teme que su viaje ha acabado, hasta que Darla lo encuentra y le ayuda. Juntos lucharán por lo imposible: sobrevivir al supervolcán. 

Crítica: El 24 de agosto del año 79 d.C. la violenta erupción del volcán Vesubio sepultó la ciudad de Pompeya bajo una gruesa capa de cenizas, permitiendo conservar en buen estado la mayoría de los edificios que la constituían; así como las expresiones de pánico y terror en los restos fosilizados de aquellos habitantes que no pudieron escapar de esta catástrofe natural. A lo largo de la historia han ocurrido fenómenos similares, algunos tan recientes como la erupción del Eyjafjallajökull (Islandia) en 2010 y que provocó el cierre del espacio aéreo en el norte de Europa, nos recuerdan que el inmenso poder de devastación de la naturaleza y sus temibles consecuencias sobre la civilización. 

En esta ocasión, el desastre tiene lugar en la región de Yellowstone (EE.UU.) cambiando para siempre la vida de todos los ciudadanos del estado de Iowa. «Cenizas» es el relato de supervivencia de Alex mientras avanza por un paisaje desolado en busca de su familia. Durante su camino, nuestro joven protagonista deberá superar numerosos obstáculos y, aunque la mayoría se encuentran ligados con la erupción, descubrirá que el mayor peligro lo representan otros supervivientes. 

Al contrario que otras novelas de temática apocalíptica, Mike Mullin opta por dirigirse al lector juvenil para mostrarnos el proceso de maduración del personaje principal ante unas circunstancias especialmente adversas. Sin embargo, esta transformación del personaje se produce en un margen de tiempo muy breve, casi inexistente. La rapidez con la que abandona su comportamiento egoísta para sustituirlo por una actitud demasiado altruista no resulta creíble, y más ante la ingenuidad que demuestra en algunas escenas. 

De igual modo, exhibe una excesiva dependencia de terceros. Advierta el lector que siempre consigue salvarse en el último instante gracias a la generosidad de una mujer, porque Alex sustituye la ausencia de su propia figura materna con la de otros. Y todavía más curioso, son personas que sobreviven en condiciones especialmente ventajosas, como ocurre con sus vecinos, Joe y Warren, en contraposición con las carencias del resto de habitantes en el gimnasio. O la asombrosa habilidad de Darla, quien bien podría ser la hermana pequeña de McGiver. 

Una contradicción en el carácter y las situaciones perceptible en otros detalles igual de significativos en la trama, dejando entrever la falta de documentación del autor. El propio Mike Mullin reconoce prescindir de algunos para introducir rápidamente la acción dentro de la historia. Adviértase que la erupción se produce sin que se produzca terremotos o fugas de azufre en los depósitos de agua de manera previa, como suele ser habitual. Al contrario, una piedra lanzada a velocidad supersónica y que termina aterrizando justo en el centro de la habitación de Alex. U otro ejemplo todavía más significativo, ¿un fuego prendiendo dentro de un vehículo durante toda una noche sin que ardan todos los materiales inflamables sin extenderse? En primer lugar, el todoterreno estaba enterrado bajo una gruesa capa de nieve, por lo que las bajas temperaturas en su interior no permiten encenderlo a la primera, tal y como ocurre. En segundo, la acumulación de dióxido de carbono. Y en tercero, su ubicación y dimensiones en la parte trasera del vehículo no coinciden con la distribución de las cinco personas guarecidas dentro. 

Otra incoherencia importante es el cambio en la narración. A pesar de orientarse a un lector juvenil, adquiere un cariz demasiado adulto y las reacciones de sus protagonistas no se corresponden con las circunstancias, tal y como señalamos anteriormente. Es cierto que Alex y Darla se encuentran en una edad en la que las hormonas tienden a eclipsar cualquier pensamiento, pero después de sufrir un shock por ser testigo de una violación dudo mucho que tu prioridad sea conseguir preservativos y perder la virginidad. 

De igual modo, el planteamiento y desarrollo de la historia presenta demasiadas similitudes con otras novelas, como «La carretera» (Cormac McCarthy) o «Ensayo sobre la ceguera» (José Saramago), en especial las escenas correspondientes al campamento militar. La previsibilidad de los acontecimientos en este escenario resta la escasa originalidad que le quedaba. 

Finalmente, el autor confía ciegamente en el posible (y gran) éxito de su primer libro, dejando inconcluso varios aspectos ante la posibilidad de escribir su secuela que permita resolver el próximo gran desafío al que habrán de enfrentarse Alex para reunirse con su familia, siempre con Darla a su lado como fiel lazarillo cumpliendo con «detrás de todo gran hombre, existe una gran mujer». En definitiva, «Cenizas» acaba sepultado por su propia falta de singularidad en el argumento, las incoherencias narrativas o la linealidad de sus personas. Mike Mullin necesitará mucho más que un par de esquíes para avanzar en la dirección correcta sin perderse en el conformismo de los autores nóveles sobrevalorados para garantizar su supervivencia tras la erupción de Yellowstone. 

LO MEJOR: El intento del autor por acercar la novela apocalíptica al lector juvenil. El retrato de la maduración de Alex como adulto en un mundo devastado. 

LO PEOR: La historia podría considerarse la versión adolescente de «La carretera» (Cormac McCarthy). Los personajes incurren de forma constante en contradicciones, sobre todo en la forma de actuar ante determinadas circunstancias. Algunos detalles demuestran la falta de documentación del autor sobre aspectos técnicos importantes para dotar de realismo a la historia. 

Sobre el autor: Mike Mullin vive en Indianapolis con su mujer y sus tres gatos. Es cinturón negro en Songahm Taekwondo, y siempre ha estado en contacto con la literatura. Trabajó en una librería para niños durante más de veinte años y escribió su primera novela cuando estaba en la escuela. Cenizas es su primera novela publicada.

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