El regalo perfecto en papel (o en ebook) 

Una idea perfecta para obsequiar a los nuestros en estas fechas, o incluir en nuestra lista de peticiones, es sin duda un buen libro. Una buena historia nunca decepciona, ni caduca ni pasa de moda... En cambio, el placer de su lectura y las sensaciones que nos hagan vivir sus páginas estarán siempre en nuestro recuerdo. 

En Umbriel son expertos en historias inolvidables… Y por eso, la primera recomendación para estas Navidades es La compositora de Emma Ros, una novela histórica con una banda sonora muy especial y una ambientación exquisita y cuidada en la Barcelona de 1714. 

Otro de los libros que no puedes perderte es La sonrisa del diablo, donde la alemana Annelie Wendeberg resucita al mejor Sherlock Holmes y crea a una heroína capaz de competir con él en sagacidad y fascinación. 

Tampoco dejan de recomendarnos cualquier novela de Santa Montefiore, una autora que domina literatura y emociones de forma magistral. En todas sus novelas encontrarás grandes historias que te harán reír, llorar… y en definitiva, sentir. Imprescindibles: A la sombra del ombú y Los secretos del faro

La compositora (Emma Ros) La guerra de Sucesión sacude España. Y al otro lado del Atlántico, Gabriela de Oristrell vive entre sus propias murallas interiores, inmersa en la rigidez de la alta sociedad de México, con la música como refugio y Álvaro, su hermano mellizo, como único apoyo. Pero la llegada de un nuevo virrey alterará su vida de una manera que nunca habría imaginado. Su talento musical impresionará a los maestros más destacados y no podrá evitar que sus secretos, antes tan bien guardados, queden al descubierto. 

La sonrisa del diablo (Annelie Wendeberg) En el verano de 1889, cuando un cadáver con síntomas de la enfermedad del cólera aparece flotando en los depósitos de agua de Londres, Scotland Yard solicita la ayuda del doctor Anton Kronberg, el más eminente epidemiólogo del reino. Pero el riesgo de infección no va a ser su principal problema, porque hasta el lugar se ha desplazado un detective asesor de la policía llamado Sherlock Holmes, quien de inmediato descubre su gran secreto: Anton es en realidad Anna, y el engaño acerca de su identidad, caso de hacerse público, la llevaría a la cárcel. 

A la sombra del ombú (Santa Montefiore) En la inmensidad absoluta de la pampa argentina, la silueta del ombú se yergue como un peregrino errante, sabio y orgulloso. Sus raíces se funden y expanden sobre la tierra como si buscaran aferrarse eternamente y declararle a todos que no existe ningún otro lugar en el mundo para ellas. Su madera fofa y gruesa acoge con delicadeza el juego de los niños. La serena sombra de su follaje invita al canto de los gauchos y, por supuesto, a la reflexión sobre la naturaleza, el paso de los días y el siempre incierto destino. 

Los secretos del faro (Santa Montefiore) Ellen Trawton está a punto de casarse con un hombre al que no ama, su trabajo la deprime y su madre se entromete en todos los aspectos de su vida. Cuando un día descubre un puñado de cartas dirigidas a su madre por una tía Peg, cuya existencia hasta entonces desconocía, decide huir. ¿Qué mejor lugar para romper todo contacto con el pasado que el imponente paisaje de Connemara? Pero tras la salvaje belleza de ese perdido rincón de Irlanda se oculta un misterio que parece imposible de desentrañar.
La realidad supera a la ficción 

«Parece que a la gente de mi generación, los ochenta, no saben cómo llamarnos. Hemos visto la revolución tecnológica paso a paso, hemos visto la historia en directo de todo el cambio, pero también sabemos jugar con una pelota y dos porterías hechas con piedras. Ninguno de nosotros ha muerto por ello ni resultado herido. Aprendías a sobrevivir. Por eso quiero apelar a esta profunda convicción que tengo de que de esta situación se puede salir», afirma Ángel Company Albert en las páginas de su obra.

Ediciones Babylon incorpora una obra fresca y actual a su catálogo literario: Diario de un opositor en paro, de Ángel Company Albert, dietario con el que su autor refleja una realidad cada vez más cotidiana en los tiempos que corren: la de los jóvenes que no consiguen hacerse un hueco en el complejo mercado laboral. 

La crónica de Diario de un opositor en paro arranca en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria en España, y narra en primera persona vivencias con las que muchos lectores se sentirán identificados: la imposibilidad de conseguir estabilidad laboral, la frustración por no encontrar salida en un entorno endeudado y asediado por los recortes, la dureza de prepararse para unas oposiciones con el objetivo de escapar de un túnel en cuyo final, sin embargo, sí que hay luz. 

Con un estilo directo, irreverente y plagado de toques de humor ácido, el autor narra una realidad con la que muchos jóvenes españoles se sentirán identificados.

La novela, que supone la primera incursión de la editorial en el género dietario, será presentada en sociedad el próximo viernes 26 de diciembre en el Palacio Marquesal de Albaida (Valencia) a las 20 horas, en un acto de carácter gratuito en el que los asistentes podrán adquirir ejemplares dedicados por su autor. 


¿Puede compararse la pesadilla que sufre Josef K. en El proceso con el sueño de Alicia en el País de las Maravillas y en la Casa del Espejo? ¿Son los laberintos del tribunal kafkiano equiparables al laberinto carrolliano, donde viven el Sombrerero Loco, el gato de Cheshire y la Reina de Corazones? ¿Qué acontecimientos vitales llevaron a Carroll y a Kafka a componer estas obras? ¿Vivieron experiencias similares? ¿Eran almas gemelas o, por el contrario, opuestas? 

Lewis Carroll y Franz Kafka. Dos poéticas de la sinrazón es un riguroso análisis comparativo de las biografías y obras de dos grandes escritores que establecieron las coordenadas narrativas de la sinrazón, el sinsentido y el absurdo, géneros que influirían más tarde en autores como Samuel Beckett, Julio Cortázar, Vladimir Nabokov o incluso Albert Camus. 

A partir de siete temas comunes de El proceso y las Alicias —el sueño, el laberinto, la distorsión de la realidad, las relaciones de poder, la voluntad y el poder del lenguaje, y la ley— el autor muestra las piezas de un juego de espejos y las recompone para demostrar con lucidez y acierto que los parecidos entre el mundo de Alicia y el de Josef K. son más numerosos de lo que a simple vista podría parecernos. 

Con un tono sugerente y ameno, Ventura Galiano (Valencia, 1976) invita al lector a sacar sus propias conclusiones acerca de las semejanzas entre estos dos autores y sus obras al tiempo que ofrece una interpretación sorprendente, personal e inédita hasta ahora, de las aventuras de Alicia y las tribulaciones de Josef K.
Sinopsis: Hay historias que atrapan hasta que no hay más remedio que escribirlas. Así lo confiesa la autora con esta novela, que nos adentra en el estreno de Electra, de Benito Pérez Galdós, una obra teatral que recogió el pulso de la calle hasta desencadenar el movimiento anticlerical más importante habido en el país, con una crisis sin precedentes que dio lugar a un gobierno de concentración nacional, popularmente conocido como «Ministerio Electra». Su eco llega hasta el momento actual, a la tercera generación y a una mujer que quiere averiguar lo que le pasó a su familia, reflejo de las convulsiones por las que ha ido pasando el país. Una novela de intriga con aspectos históricos, que nos acerca al papel de los intelectuales en la sociedad, al azar como elemento mágico que influye en los acontecimientos. Con un lenguaje depurado y sin artificios, Carmen Peire nos relata la complejidad de los hechos y pone en evidencia los males que seguimos arrastrando, así como el esfuerzo de los protagonistas por salir adelante. Una novela imprescindible en el momento actual. 

Sobre la autora: Carmen Peire (Caracas, Venezuela). Sus cuentos han sido recogidos en diversas antologías de nuevos narradores, tanto en España como en México. Tiene dos libros de cuentos propios, ambos en la Editorial Cuadernos del Vigía: Principio de Incertidumbre y Horizonte de sucesos. Ha sido la responsable de la edición de Luis Buñuel, novela de Max Aub, publicado en la misma editorial y considerado por la crítica como la mejor biografía del año 2013. En la actualidad se dedica a impartir talleres literarios para jóvenes dentro del taller de Clara Obligado y ha combinado su trabajo literario con el de la producción musical y la gestión cultural.
Sinopsis: En Maringouín nunca sucede nada. O casi nunca… 

Odette, un huracán de categoría 4, está a punto de cruzar el estado Luisiana y devastar la imperturbable monotonía del pueblo. Pero antes de que esto suceda, los secretos más inhóspitos de sus habitantes saldrán a la luz. Un cuerpo sin vida en las profundidades del pantano Atchafalaya, el asesinato de una vieja alemana con siniestras vinculaciones nazis y la irrupción de un peculiar agente del FBI que busca a un asesino en serie conocido como el Comercial… pondrán la vida de todos los vecinos de Maringouin patas arriba. 

Crítica: En 2005, el huracán Katrina se convirtió en uno de las más destructivos y mortíferos de la historia de Estados Unidad. A pesar de formarse como una tormenta tropical de categoría 1, fue fortaleciéndose conforme avanzaba hacia el golfo de México hasta alcanzar la categoría cinco, devastando todo el territorio desde Florida a Texas. Si bien el mayor número de fallecidos se registró en Nueva Orleans, el estado de Luisiana también fue uno de los más afectados. Después de ocho años, la pesadilla vuelve a repetirse con Odette. Sin embargo, los habitantes de Maringouín deben afrontar otras amenazas. El descubrimiento de un cadáver en el pantano de Atchafalaya junto con la desaparición de la joven Sarah parecen indicar la presencia de un peligroso asesino conocido como El comercial se encuentra en pueblo para teñir de rojo las aguas de río Mississippi… 

Juan de Dios Garduño, autor de las novelas «Y pese a todo» y «El camino de baldosas amarillas», regresa para inaugurar la línea de terror creada por la editorial Dolmen, así como una visión propia del horror. En esta ocasión, el escritor sevillano se inspira en uno de los poemas más conocidos de Dylan Thomas, «En mi oficio o mi arte sombrío», no solo para dotar de título a su nuevo libro, sino que lo convierte en el principal vínculo entre las diferentes historias que lo conforman. 

«El arte sombrío» representa la obra más perturbadora de cada persona. En principio, un lienzo vacío que, poco a poco, vamos dibujando hasta constituir la imagen formada por nuestros secretos más oscuros, aquellos que ocultamos bajo una capa de apariencias ante cualquier mirada indiscreta. Maddie, Sam, Coyne, Samantha, Marlow son solo algunos de los artistas cuyas obras acabaran siendo expuestas entre sus vecinos contra su voluntad, porque la verdad siempre acaba aflorando a la superficie por mucho que nos esforcemos en seguir ocultándola. 

Garduño nos describe con una prosa descarnada y carente de belleza esta pequeña comunidad sureña, en el que predomina el lenguaje obsceno y los tórridos encuentros sexuales. Un estilo bastante similar al utilizado por Stephen King («La tienda», «Posesión» o «Un saco de huesos») en el que confluyen diferentes tipologías de terror, desde nuestros miedos más primitivos hasta aquellos de carácter paranormal o, en apariencia, inexplicables. La monotonía de sus vidas es interrumpida de forma abrupta para ser sustituida por una batalla a contrarreloj a fin de garantizar su supervivencia y la de sus vecinos. 

Precisamente, la tendencia del autor por reunir dentro de una misma novela subgéneros tan divergentes -tal y como ocurría al final de «El camino de baldosas amarillas»- acaba provocando un desequilibrio narrativo desde la introducción de John Deschaints y Rick y su relación con la anciana Maddie McRowen, así como otros extraños-y violentos- sucesos que comienzan a sucederse en Maringouín. A pesar de ambos intervienen en algunas de las escenas de mayor tensión psicológica, el protagonismo que les concede Garduño es injustificado y desvía la atención del lector de forma constante. 

Por otro lado, desaprovecha el contexto en el que se desarrolla. El estado de Luissiana posee un atractivo propio a consecuencia del contraste cultural derivado de la colonización europea, principalmente francesa y española, así como uno de los últimos territorios en derogar la esclavitud por el excesivo conservadurismo y elitismo de sus gentes. De hecho, algunas de sus poblaciones son vestigios donde coexisten un pasado basado en la superstición y la discriminación racial con un presente caracterizado por los alarmantes índices de analfabetismo y abandono escolar, la precariedad laboral o la corrupción política. La ausencia de cualquier futuro, la imposibilidad de escapar de este ambiente opresivo explica el manifiesto carácter individualista de sus habitantes y, por subsiguiente, la falta de solidaridad entre ellos, exceptuando la falsa cordialidad vecinal. 

De ahí que las relaciones entre los personajes resulten tan poco creíbles, e incluso forzosas como ocurre entre Sam y Samantha, la extraña pareja de esta novela. Además, tampoco contribuye que la mayoría resulten arquetípicos, y tal y como demuestra la descripción del vestuario de Megan –un pantalón vaquero corto y una camisa de cuadros con el ombligo descubierto al que solo le faltaba añadir botas de vaquera, el pelo recogido en dos coletas y una espiga de trigo para completar tan «original» conjunto- o el puritanismo de Samantha – que resulta contradictorio con la actitud ninfómana que exhibe desde el principio-. Únicamente el inspector del FBI, Atham, es original dentro de un cuadro en el que predominan los estereotipos, aunque acabe su sentido del humor acabe volviéndolo un policía demasiado caricaturesco en algunos momentos de la novela cuando debería haber tenido mayor carga dramática. 

Algo similar ocurre con El comercial, la descripción de sus métodos de torturas es un buen recurso para provocar la angustia psicológica de sus víctimas y, por ende, del lector que acaba experimentando la misma sensación de impotencia y horror ante semejante despliegue de sadismo. En estas escenas, Garduño apuesta por no mostrar la violencia de forma directa, sino que prefiere insinuarla. Asimismo, poseen un ritmo narrativo más acertado que otros fragmentos en los que se realiza una apología de la misma. Sin embargo, una vez desvelada su identidad, resulta decepcionante el enfrentamiento final con Atham por la rapidez con la se resuelve, siempre basándose en casualidades y no causalidades. 

Picasso dijo que «El arte no es casto, debería prohibírselo a los ignorantes inocentes, no poner jamás en contacto con él a quienes no están suficientemente preparados. Sí, el arte es peligroso», porque todo lo que creamos a partir de la nada, aquello que sustituye el vacío físico debe proporcionar la satisfacción de un anhelo y no limitarse exclusivamente a otro cuadro con el que decorar una pared de nuestro hogar o un libro que ocupe un lugar en nuestra librería junto a otras novelas que solo proporcionan un entretenimiento temporal. En definitiva, «El arte sombrío» es una pintura lineal, carente de un fondo elaborado y que emplea una reducida paleta de colores –léase personajes- mal combinados. 

LO MEJOR: La elección del escenario. Las descripciones de las torturas que El comercial infringe a sus víctimas, donde la violencia no es mostrada de forma directa. La forma de reflejar la ideología y el carácter de los habitantes de Maringouín a través de una prosa descarnada. El personaje de Atham. 

LO PEOR: El desaprovechamiento del contexto. El abuso de estereotipos, volviendo la lectura previsible en algunos fragmentos. La introducción de elementos paranormales que no se justifican, tal y como ocurre en «El camino de baldosas amarillas», provocando un desequilibrio narrativo desde el primer tercio de la novela. La mayoría de personajes resultan poco creíbles. 

Sobre el autor: Juan de Dios Garduño nació en Sevilla en el caluroso verano de 1980. Desde que publicó su novela El Caído no ha parado. Ha sido finalista y ganador de certámenes, ha publicado cuentos en multitud de antologías, ha escrito prólogos, ha sido seleccionador de antologías (Taberna Espectral o Antología Z 2, Antología Z 3, Ilusionaria I, Ilusionaria II) y ha hecho sus pinitos en el mundo cinematográfico como guionista, destacando el primer mediometraje de terror psicológico de la Comunicad valenciana, Llagas, estrenado en el festival de cine fantástico de Sitges y finalista del Festival de cine fantástico de París, junto a Paco Plaza (REC1, REC2, REC3) y Miguel Ángel Font. Ahora prepara su tercer cortometraje como guionista titulado Muñeca Rota. En Julio de 2010 publicó su novela Y pese a todo… convirtiéndose enseguida en un éxito de ventas con gran acogimiento en el público y la crítica (recibiendo el premio Nocte de terror a la Mejor Novela de Terror Nacional). Vaca Films, la productora de Celda 211, prepara la película de la novela para fechas próximas contando con coproducción estadounidense, dirección de Miguel Ángel Vivas (Secuestrados, 2011) y actores de primer nivel.
Sinopsis: Muchos no saben que las aguas termales y los géiseres de Yellowstone se deben a un supervolcán, tan grande que su cráter sólo puede ser visto desde un avión o un satélite. Ha entrado en erupción tres veces en los últimos dos millones de años y cuando lo haga de nuevo, la Tierra cambiará para siempre. 

Cuando Yellowstone estalla, Alex está sólo en casa; sus padres y su hermana se han marchado a visitar a unos familiares. El pueblo donde vive se transforma en una pesadilla: la ceniza volcánica le impide respirar, la comida escasea, y no hay nadie que lo ayude. 

Decide ir en busca de su familia, pero la gruesa capa de ceniza lo invade todo y dificulta su camino. Un convicto se le une en la travesía, pero finalmente lo ataca y lo hiere. Alex teme que su viaje ha acabado, hasta que Darla lo encuentra y le ayuda. Juntos lucharán por lo imposible: sobrevivir al supervolcán. 

Crítica: El 24 de agosto del año 79 d.C. la violenta erupción del volcán Vesubio sepultó la ciudad de Pompeya bajo una gruesa capa de cenizas, permitiendo conservar en buen estado la mayoría de los edificios que la constituían; así como las expresiones de pánico y terror en los restos fosilizados de aquellos habitantes que no pudieron escapar de esta catástrofe natural. A lo largo de la historia han ocurrido fenómenos similares, algunos tan recientes como la erupción del Eyjafjallajökull (Islandia) en 2010 y que provocó el cierre del espacio aéreo en el norte de Europa, nos recuerdan que el inmenso poder de devastación de la naturaleza y sus temibles consecuencias sobre la civilización. 

En esta ocasión, el desastre tiene lugar en la región de Yellowstone (EE.UU.) cambiando para siempre la vida de todos los ciudadanos del estado de Iowa. «Cenizas» es el relato de supervivencia de Alex mientras avanza por un paisaje desolado en busca de su familia. Durante su camino, nuestro joven protagonista deberá superar numerosos obstáculos y, aunque la mayoría se encuentran ligados con la erupción, descubrirá que el mayor peligro lo representan otros supervivientes. 

Al contrario que otras novelas de temática apocalíptica, Mike Mullin opta por dirigirse al lector juvenil para mostrarnos el proceso de maduración del personaje principal ante unas circunstancias especialmente adversas. Sin embargo, esta transformación del personaje se produce en un margen de tiempo muy breve, casi inexistente. La rapidez con la que abandona su comportamiento egoísta para sustituirlo por una actitud demasiado altruista no resulta creíble, y más ante la ingenuidad que demuestra en algunas escenas. 

De igual modo, exhibe una excesiva dependencia de terceros. Advierta el lector que siempre consigue salvarse en el último instante gracias a la generosidad de una mujer, porque Alex sustituye la ausencia de su propia figura materna con la de otros. Y todavía más curioso, son personas que sobreviven en condiciones especialmente ventajosas, como ocurre con sus vecinos, Joe y Warren, en contraposición con las carencias del resto de habitantes en el gimnasio. O la asombrosa habilidad de Darla, quien bien podría ser la hermana pequeña de McGiver. 

Una contradicción en el carácter y las situaciones perceptible en otros detalles igual de significativos en la trama, dejando entrever la falta de documentación del autor. El propio Mike Mullin reconoce prescindir de algunos para introducir rápidamente la acción dentro de la historia. Adviértase que la erupción se produce sin que se produzca terremotos o fugas de azufre en los depósitos de agua de manera previa, como suele ser habitual. Al contrario, una piedra lanzada a velocidad supersónica y que termina aterrizando justo en el centro de la habitación de Alex. U otro ejemplo todavía más significativo, ¿un fuego prendiendo dentro de un vehículo durante toda una noche sin que ardan todos los materiales inflamables sin extenderse? En primer lugar, el todoterreno estaba enterrado bajo una gruesa capa de nieve, por lo que las bajas temperaturas en su interior no permiten encenderlo a la primera, tal y como ocurre. En segundo, la acumulación de dióxido de carbono. Y en tercero, su ubicación y dimensiones en la parte trasera del vehículo no coinciden con la distribución de las cinco personas guarecidas dentro. 

Otra incoherencia importante es el cambio en la narración. A pesar de orientarse a un lector juvenil, adquiere un cariz demasiado adulto y las reacciones de sus protagonistas no se corresponden con las circunstancias, tal y como señalamos anteriormente. Es cierto que Alex y Darla se encuentran en una edad en la que las hormonas tienden a eclipsar cualquier pensamiento, pero después de sufrir un shock por ser testigo de una violación dudo mucho que tu prioridad sea conseguir preservativos y perder la virginidad. 

De igual modo, el planteamiento y desarrollo de la historia presenta demasiadas similitudes con otras novelas, como «La carretera» (Cormac McCarthy) o «Ensayo sobre la ceguera» (José Saramago), en especial las escenas correspondientes al campamento militar. La previsibilidad de los acontecimientos en este escenario resta la escasa originalidad que le quedaba. 

Finalmente, el autor confía ciegamente en el posible (y gran) éxito de su primer libro, dejando inconcluso varios aspectos ante la posibilidad de escribir su secuela que permita resolver el próximo gran desafío al que habrán de enfrentarse Alex para reunirse con su familia, siempre con Darla a su lado como fiel lazarillo cumpliendo con «detrás de todo gran hombre, existe una gran mujer». En definitiva, «Cenizas» acaba sepultado por su propia falta de singularidad en el argumento, las incoherencias narrativas o la linealidad de sus personas. Mike Mullin necesitará mucho más que un par de esquíes para avanzar en la dirección correcta sin perderse en el conformismo de los autores nóveles sobrevalorados para garantizar su supervivencia tras la erupción de Yellowstone. 

LO MEJOR: El intento del autor por acercar la novela apocalíptica al lector juvenil. El retrato de la maduración de Alex como adulto en un mundo devastado. 

LO PEOR: La historia podría considerarse la versión adolescente de «La carretera» (Cormac McCarthy). Los personajes incurren de forma constante en contradicciones, sobre todo en la forma de actuar ante determinadas circunstancias. Algunos detalles demuestran la falta de documentación del autor sobre aspectos técnicos importantes para dotar de realismo a la historia. 

Sobre el autor: Mike Mullin vive en Indianapolis con su mujer y sus tres gatos. Es cinturón negro en Songahm Taekwondo, y siempre ha estado en contacto con la literatura. Trabajó en una librería para niños durante más de veinte años y escribió su primera novela cuando estaba en la escuela. Cenizas es su primera novela publicada.
Sinopsis: Una mujer desaparece el día de su quinto aniversario, ¿es su marido un asesino? Perdida es un thriller psicológico brillante con una trama tan apasionante y giros tan inesperados que es absolutamente imposible parar de leer. No has leído nada igual. 

En un caluroso día de verano, Amy y Nick se disponen a celebrar su quinto aniversario de bodas en North Carthage, a orillas del río Mississippi. Pero Amy desaparece esa misma mañana sin dejar rastro. A medida que la investigación policial avanza las sospechas recaen sobre Nick. Sin embargo, Nick insiste en su inocencia. Es cierto que se muestra extrañamente evasivo y frío, pero ¿es un asesino? 

Perdida arranca como todo buen thriller que se precie: una mujer desaparecida, una investigación policial... Pero es que Perdida no es solo un buen thriller. Es una obra maestra. Un thriller psicológico brillante con una trama tan apasionante y giros tan inesperados que es absolutamente imposible parar de leer. Perdida es también una novela sobre el lado más oscuro del matrimonio, sobre los engaños, las decepciones, la obsesión, el miedo. Una radiografía completamente actual de los medios de comunicación y su capacidad para modelar la opinión pública. Pero sobre todo es la historia de amor de dos personas perdidamente enamoradas. 

Crítica: A pesar de la popularidad del chick lit, la circunstancia de que algunas de sus autoras más representativas como Lauren Weisberger («El diablo viste de Prada») o Helen Fielding («El diario de Bridget Jones») deban recurrir nuevamente a sus personajes más célebres, demuestran la necesidad del género por renovarse para captar a la nueva generación de lectoras. Esto explicaría que Marian Keyes («Por los pelos», «El viaje de Rachel», «Susy Sullivan se casa») haya incluido en sus últimas novelas temas que se consideraban tabú en esta clase de libros, como el maltrato («Un hombre encantador») o la violación («La estrella más brillante»), que se contradice con el tono irreverente y divertido que las caracteriza. Ahora las mujeres no utilizan la lectura para evadirse, sino para sentirse reflejadas en los personajes que protagonizan estas historias y que no siempre tienen un final feliz, tal y como ocurre con Lisbeth Salander («Los hombres que no amaban a las mujeres», Strieg Larsson), quien se convirtió en un nuevo símbolo del feminismo. 

En 2006, Gillian Flynn consiguió dejar cicatriz entre crítica y público con su primera novela, «Heridas abiertas» («Sharp Objetcs»), en la que Camille Preaker regresaba a su pueblo natal en Missouri para investigar el secuestro y asesinato de dos niñas. Es posible que la historia pudiera parecer la clásica novela negra, sino hubiese sido por un significativo detalle, su protagonista se dedicaba a autoflagerarse con toda clase de objetos afilados para escribir frases por todo su cuerpo. 

En 2010, retornábamos a la tierra de Tom Sayer con «La llamada de Kill Club» («Dark Places»), aunque en esta ocasión la historia estaría centrada en Libby Day, quien se convirtió en la única superviviente de la masacre de su familia e intenta volver a recuperar la fama que le concedió aquella tragedia. 

Ahora, la autora estadounidense vuelve a sorprendernos con «Pérdida» («Girl Gone») y Amy Elliot. Si bien la protagonista carece de una infancia traumática, resulta tan inteligente, oscura, perturbadora como las anteriores. En esta ocasión, la protagonista es una joven de buena familia procedente de Nueva York, hija única de una célebre pareja de escritores que han conseguido su fama y fortuna gracias a una serie de libros infantiles «inspirados» en su hija («La asombrosa Amy») y que nunca ha tenido ninguna necesidad en su vida, excepto encontrar al hombre adecuado con quien compartirla. Es entonces cuando conoce a Nick Dunne, un hombre apuesto, perspicaz y divertido de Missouri. Desde el primer encuentro, ambos sienten una conexión especial… Este argumento bien podría figurar en la contraportada de cualquier de las novelas citadas anteriormente, pero Gillian Flynn sabe cómo sorprender al lector. 

Durante la primera parte de la novela («Chico conoce a chica»), utiliza los clichés propios del género policíaco y nuestros prejuicios, sobre todo lo que ella denomina el efecto «Marido cabronazo», para hacernos creer que nos encontramos ante la clásica historia del declive de un feliz matrimonio en sus inicios ante las inseguridades de sus cónyuges, así como por las dificultades financieras y personales por las que atraviesan. Una situación insostenible que ambos prologan ante la esperanza de recuperar la ilusión y felicidad de las que disfrutaban al principio de su relación, aunque ambos sepan que es imposible por los secretos y, sobre todo, el odio que ha creado entre ellos una distancia insalvable. Es entonces cuando se produce la desaparición de Amy y todas las pistas parecen apuntar a Nick como principal sospechoso, no solo de su ausencia, sino del posible asesinato de su esposa. 

Es más, la intercalación entre el testimonio de Nick y los fragmentos del diario de Amy están concebidos para reforzar este efecto. Obsérvese que, al principio, los capítulos dedicados al esposo son más extensos, mientras que los de ella resultan breves en comparación y resulta significativo que aporten precisamente la información que queremos escuchar. Es decir, tenemos la sensación de encontrarnos ante un guión previamente concebido por ambos personajes para que todas piezas encajen tal y como deberían hacerlo, sin posibilidad de doble interpretaciones o equívocos. 

Sin embargo, ¿es realmente culpable? Al igual que ocurría con «Acoso» (Michael Crichton) o «Presunto inocente» (Scott Turow), nuestros prejuicios condicionan la lectura y provocan que el giro narrativo de la segunda parte («Chica conoce a chico») resulte todavía más inesperado. Es decir, cuando ya creíamos conocer toda la «verdad» acerca de lo sucedido aquel día, Gillian Flynn nos hace ser conscientes de lo fácil que resulta manipularnos, porque «Perdida» es, ante todo, una crítica contra los medios de comunicación y la influencia que ejercen sobre la opinión pública. Recientemente, el atentado con bomba en pleno maratón de Boston movilizó a miles de internautas que analizaban las imágenes facilitadas por los asistentes por el evento en busca del culpable, demostrando lo que autora menciona como «efecto CSI». Aunque resulta todavía más brillante su descripción del «efecto Ellen Talbot», una especie de Oprah Winfrey, que pone en evidencia el periodismo de entretenimiento, aquel que antepone las cifras de la audiencia sobre la verdad. 

Con todo, no es el único aspecto que la autora satiriza. Por ejemplo, cuando Nick Dunne conoce a los policías encargados del caso y se sorprender al comprobar que la pareja está conformada por un afroamericano y una hispana ante la necesidad del estado de Missouri por ofrecer una imagen más «tolerante» respecto a las minorías frente a la antigua predominancia caucásica. O el progresivo empobrecimiento de su localidad que conlleva el surgimiento de un resentimiento entre sus ciudadanos que, ante la incapacidad de expresarlo contra los verdaderos culpables de esta situación, buscan siempre un cabeza de turco tal y como ocurre en la escena del centro comercial. 


Cabe señalar que este segundo tercio presenta una narración más continua en contraposición con los constantes saltos temporales del primero, facilitando el mantenimiento de la tensión psicológica. 

Finalmente, llegamos a la tercera parte («Chico recupera a chica»). Aquí el relato vuelve a centrarse en la relación entre Nick y Amy, así como la psicología de ambos personajes. Gillian Flynn retoma la temática del miedo, aunque desde una perspectiva cercana diferente al terror doméstico descrito al principio del libro. En este punto, la autora nos describe la resignación de cualquier matrimonio al comprender que su relación es insalvable, pero su mutua dependencia los obliga a continuar juntos. Al fin y al cabo, la base del matrimonio es el compromiso. 

 «Nunca habrás leído nada igual» es el eslogan que promociona la última novela de Gillian Flynn y tiene razón. «Perdida» no es solo un thiller psicológico que mantiene la intriga y la tensión del lector a lo largo de sus tres partes con sus brillantes giros narrativos, sino también la descripción de un intenso drama personal y una ferviente crítica contra el poder de los medios de comunicación sobre la opinión pública. La autora juega con nosotros hasta las últimas páginas en un complejo juego del ratón y el gato, donde los papeles de presa y cazador se intercambian de forma constante sin que seamos capaces de atribuirlos a sus personajes. Después de todo, «No hay inocentes, solo distintos grados de responsabilidad» (Lisbeth Salander). 

LO MEJOR: El inicio, el nudo y el desenlace se corresponden con las tres partes en las que se divide el libro (Chico conoce a chica, Chica conoce a chico, Chico recupera a chica). La equilibrada intercalación entre el testimonio de Nick Dunne y el diario de Amy Ellitos, ambos en primera persona. El inesperado giro narrativo de la segunda parte. A partir de «Chica conoce a chico» resulta imposible saber lo que ocurrirá en la siguiente hoja… En definitiva, todo. 

LO PEOR: Es posible que algunos lectores pueden sentirse decepcionados con el final, un poco frívolo en contraposición con la tensión que ha predominado durante toda la novela. La circunstancia de haber tenido que esperar hasta la tercera novela para conocer a una autora tan inteligente, oscura y perturbadora. 

Sobre la autora: Gillian Flynn es una periodista y escritora estadounidense nacida en Kansas (Missouri) en 1971. Durante sus diez años en la revista Entertainment Weekly visitó rodajes de las películas más taquilleras alrededor del mundo. Debutó como escritora en 2006 con «Las heridas abiertas».
Sinopsis: Momo es una niña con un don muy especial: sólo con escuchar consigue que los que están tristes se sientan mejor, los que están enfadados solucionen sus problemas o que a los que están aburridos se les ocurran cosas divertidas. De repente, la llegada de los hombres grises va a cambiar su vida. Porque prometen que ahorrar tie mpo es lo mejor que se puede hacer, y pronto nadie va a tener tiempo para nada. Ni siquiera para jugar con los niños. Momo es la única que no cae en la trampa, y con la ayuda de la tortuga Casiopea y del maestro Hora, llevará al lector a una aventura fantástica llena de enseñanzas sobre la amistad, la bondad y el valor de las cosas sencillas. En definitiva, sobre lo que de verdad nos hace felices. 

Crítica: «Existe una cosa muy misteriosa, pero muy cotidiana. Todo el mundo participa en ella, todo el mundo la conoce, pero muy pocos se paran a pensar en ella. Casi todos se limitan a tomarla como viene, sin hacer preguntas. Esta cosa es el tiempo. 

Hay calendarios y relojes para medirlo, pero eso significa poco, porque todos sabemos que, a veces, una hora puede parecernos una eternidad, y otra, en cambio, pasa en un instante; depende de lo que hagamos durante esa hora. Porque el tiempo es vida. 

Y la vida reside en el corazón» 

A pesar de considerarse una novela infantil, «Momo» es la reflexión- y crítica- personal de Michael Ende -autor de otro clásico de la literatura fantástica, «La historia interminable»- acerca de la concepción y el uso de un concepto tan relativo como es el tiempo. En las sociedades modernas, la necesidad de racionalizarlo conlleva economizar cada segundo, obsesionándonos con obtener el máximo beneficio al igual que los ahorros depositados en un banco. Sin embargo, este atesoramiento no implica disponer de una mayor cantidad que otras personas, sino todo lo contrario. Conforme mayor es nuestra obsesión por atesorarlo, también se incrementa la sensación de estar desperdiciándolo en actividades superfluas que, en realidad, son las que nos permiten disfrutarlo. Actualmente, el tiempo es escaso, nunca tenemos suficiente y siempre deseamos más, aunque no sepamos en que emplearlo cuando finalmente lo obtenemos, básicamente porque hemos olvidado a ser niños. 

El autor alemán desarrolla en esta distopía un conjunto de conceptos metafísicos que, a pesar de orientarse al lector infantil, su moraleja final está destinada a los adultos, y más concretamente a los padres que ya no disponen de tiempo para leer este libro a sus hijos antes de acostarse. 

Michael Ende nos ofrece una pausa en nuestras estresantes vidas basadas en el trabajo y en la acumulación de posesiones materiales para recordarnos la importancia de aquellos detalles que convierten la vida en algo realmente valioso. Para ello, el escritor desarrolla la historia a través de la inocencia de la pequeña Momo, una niña con la capacidad de escuchar a las personas, quien acaba convirtiéndose en la peor amenaza para los hombres grises que pretenden hacerse con todo el tiempo de los hombres. 

En «Momo» apreciamos la influencia de la obra surrealista de su progenitor, Edgar Ende, así como en las experiencias personales del escritor con el régimen nazi. El movimiento artístico inspirado en el dadaísmo aporta un ritmo fluido, proporcionándole la apariencia de un relato narrado con absoluta naturalidad, como un cuento, aunque el destinatario es un adulto tal y como nos desvela el epílogo. De igual forma, permite a Michael Ende realizar un giro narrativo completamente inesperado cuando empieza a introducir elementos oníricos como los hombres grises, la tortuga Casiopea, la casa de Ninguna Parte o el maestro Segundo Minucio Hora que convierten una aparente fábula infantil, así como una a la imaginación en una distopía que, desgraciadamente, tiene grandes paralelismos con nuestra realidad cotidiana. 

Respecto al régimen nacionalsocialista, adviértase la simbología con un gran parecido a la Alemania Nazi. Las viviendas reducidas a bloques de hormigón completamente impersonales, la industrialización de la sociedad, el adoctrinamiento de la juventud para ser de utilidad al régimen, la destrucción de la belleza, la repetición de eslóganes… Es necesario recordar que el propio autor sufrió este fanatismo durante su adolescencia, debiendo abandonar los estudios para alistarse en el ejército y, en especial, la prohibición a su padre de exponer cualquier de sus obras o seguir pintando al considerársele un artista degenerativo. Por esta razón, Michael Ende se sirve de «Momo» para rendirle un emotivo homenaje a través de imágenes dotadas de una belleza pictórica compleja y, al mismo tiempo, efímera. El contraste entre el mundo real dominado por los hombres grises y la libertad atemporal de Ninguna Parte permite enfatizar esta soberbia beldad. 

Además, «Momo»  posee un conjunto de personajes, incluyendo la propia protagonista de la novela, bastante completo que permite engloba acorde a su personalidad las diferentes actitudes y comportamientos apreciables en nuestro día a día. Michael Ende no descuida ningún aspecto de la narración y, por consiguiente, nos encontramos con diálogos inteligente, repletos de significado. De hecho, sorprende comprobar la ausencia de la condescendencia que caracterizan a los libros infantiles actuales, estableciendo una conversación de igual a igual con los lectores más jóvenes y, en consecuencia, permitiéndoles comprender los aspectos más complejos de la novela que nos recuerda a la bibliografía de Roald Dahl («Charlie y la fábrica de chocolate», «Matilda») quien nos describía la pobreza o el maltrato infantil. Es decir, Michael Ende no menosprecia la inteligencia de los niños, como solemos hacer con frecuencia los adultos, sino que les concede un merecido protagonismo a través de escenas tan representativas como la primera conversación en el anfiteatro, en la que confiesan su soledad ante la ausencia de sus padres quienes intentan suplirlas con costosos regalos que, en realidad, fomentan la individualidad. 

Por ello, debemos encontrar tiempo en nuestras ajetreadas vidas para leer «Momo», equiparable a otras distopías como «Un mundo feliz» (Aldous Huxley), «1984» (George Orwell) o «El señor de las moscas» (William Golding), con la significativa diferencia de estar orientado al público infantil, pero sin la condescendía de las novelas actuales hacia este tipo de lector. Una novela dotada de una complejidad metafísica y una belleza surrealista atípica dentro del género que nos invita a reflexionar sobre el uso del tiempo en nuestra sociedad moderna, el consumismo o la renuncia a libertad individual. De este modo «Momo» refirma la relatividad del tiempo según la persona y nuestra decisión de, bien atesorándolo o de disfrutarlo conforme no es concedido por la vida –y el maestro Hora-. 

LO MEJOR: Absolutamente todo. 

LO PEOR: No disponer de tiempo para leerla. Los libros infantiles actuales tienden a ser condescendientes con los niños, hasta el punto de que posiblemente la mayoría no posee el nivel de comprensión necesario para comprender la moraleja de «Momo» ante el excesivo infantilismo y sobreprotección. 

Sobre el autor: Michael Ende fue un escritor nacido en 1929 en Garmisch-Partenkirchen (Alemania). Su padre, el pintor surrealista Edgar Ende, le transmitió su rica visión de la realidad y una completa educación artística y humanística. Ende creció con el nacionalsocialismo y padeció la tragedia de la guerra, experiencias que contribuyeron a afianzar el anhelo de belleza, humanidad y armonía que refleja en su mundo de fantasía. Estudió en la Escuela de Teatro de Cámara de Munich y fue actor profesional y crítico de cine. Sus novelas fueron galardonadas con los premios más prestigiosos al tiempo que se convertían en un impresionante éxito editorial y servían de base para películas de gran aceptación popular. Ende murió a los 65 años, el 29 de agosto de 1995.
Sobrevivir en el Cretácico superior 


En 2001 el dibujante y guionista Jim Lawson creó la serie de cómics Paleo: Tales of the Late Cretaceous para el sello Empty Sky de Mirage Studios, el legendario estudio creador de las archiconocidas Tortugas Ninja. Paleo fue publicado durante 8 números a los que siguió una historia autoconclusiva, Loner, que jamás llegó a publicarse, permaneciendo extinta. Finalmente, los dinosaurios de Jim Lawson llegan a nuestro país gracias a la editorial Tyrannosaurus Books, incluyendo la edición en papel de Loner, la novela gráfica independiente de la serie Paleo. 

Sinopsis: Loner es un T-Rex repudiado por su madre en su más tierna infancia. Pronto aprende a buscarse la vida y a sobrevivir en un medio hostil en la más absoluta soledad. Loner, camina a la deriva buscando sentido a su existencia, comida y otros dinosaurios en los que descargar su ira. Vive las aventuras de Loner en pleno período del Cretácico superior y alucina con las aventuras de los diferentes dinosaurios que pueblan el universo LONER. Una historia despiadada de supervivencia. 

Sobre el autor: Jim Lawson nació en 1960 y se crió en un pueblecito de Connecticut (EEUU). Desde siempre ha dibujado, cuando iba a la escuela se pasaba el día escondido en la última fila con sus lápices y sus dibujos. Su gran oportunidad llego después a conocer a los creadores de las Tortugas Ninja, Peter Laird y Kevin Eastman. Le invitaron a participar en el cómic, entonces habían publicado 3 números. Después de ese encuentro afortunado, se pasó casi 20 años dibujando las archiconocidas tortugas mutantes. Es co-creador junto a Peter Laird de la serie de comics Planet Racers y autor del comic Dragonfly. Ahora vive en Northampton con sus 3 hijos y sus dos gatos.
Híncale el diente a sus páginas

Una hamburguesa para cenar se compone fundamentalmente de relatos que fueron publicados originalmente en portales de internet que a día de hoy no existen o están abandonados, tres de ellos inéditos hasta la fecha, el extracto de una novela pendiente de publicación -Oscuridad, no me alcances aquí- y un relato que corresponde a una escena eliminada de la último libro del autor, Promesas de que algún día (Dolmen, 2014). 

Una antología de 20 relatos repletos de escalofríos y adrenalina. Un libro lleno de giros inesperados y finales sorprendentes. Un universo aterrador donde lo paranormal y el espanto conforman un asfixiante puzzle de historias espeluznantes. 

Sinopsis: ¿Qué sucedería si descubrieras en un sueño que en realidad eres un asesino despiadado? ¿Qué harías si tuvieras un accidente de coche y despertaras convertido en un zombi? ¿Cómo conseguirías escapar de la locura desatada en mitad de un vuelo comercial? ¿Dejarías montar en el coche a la chica de la curva? El hombre del saco, monstruos, fantasmas, espíritus, sueños premonitorios, catástrofes, asesinatos, venganza y alguna que otra nave espacial… 

Sobre el autor: Javi Martos es escritor y traductor. Nacido en Sevilla (septiembre del 82), es Licenciado en Administración de Empresas. En su faceta de traductor, ha llevado al castellano las obras de autores como Stephen King, Shaun Hutson o Adam Nevill. Como escritor, ha publicado más de una treintena de relatos en distintas revistas y antologías. Además, es coautor de Ojos de circo (junto a Jesús Gordillo, Tyrannosaurus Books, 2013) y autor de Promesas de que algún día (Dolmen, 2014).
Sinopsis: El secreto: su nombre es Tilo y nació en la India. Ahora es una mujer sin edad que regenta una pequeña tienda de especias en Oakland. Es capaz de leer los anhelos humanos y de encontrar la hierba que cura los males del cuerpo y el alma. La tentación: él es joven y apuesto, pero en sus gestos se refleja la desesperación profunda de quien busca y no encuentra. 

La magia: él y ella, un hombre y una mujer que descubren juntos un nuevo placer. 

Crítica: La India posee una fragancia única, un contraste de olores intenso y exótico compuesto por las tradiciones milenarias cuyo perfume ha sobrevivido durante siglos a los cambios demográficos, sociales y políticos del país a través de las especias. El tilo, la cúrcuma, la canela, la alholva, el hinojo, el jengibre o la pimienta no solo sirven para aderezar nuestros platos aportándole un sabor tan diferente como la tierra de la que proceden; además de alimentar los cuerpos, también nutren sus almas. Existen tanta variedad de especias como de personas, cada una posee su propio nombre y personalidad, así como una historia que la mayoría tienden a interpretar como simples leyendas de un pueblo supersticioso; hermosas de contar entre familiares y amigos en la intimidad de nuestras cocinas como una forma inocente de aderezar nuestras veladas, pero imposibles de creer a la realidad de nuestras vidas cotidianas. Sin embargo, existe una pequeña tienda de Oakland, San Francisco, donde las especias todavía conservan su ancestral poder para influir en el destino de las personas. Allí, guardadas celosamente entre recipientes de tantas formas y colores como el preciado producto que contienen, Tilo es su protectora y, al mismo tiempo, su prisionera. 

Tilo es la responsable de su cuidado y vigilancia; la única capaz de hablar con ellas e interpretar su desconocido idioma; quien escoge la más adecuada para cada comprador de su pequeña tienda, sabiendo lo que realmente necesita…Tilo es una señora de las especias. 

«La señora de las especias» es una novela mestiza en la que se combinan las leyendas indias tradicionales con elementos de la novela romántica occidental consiguiendo la unión literaria de ambas culturas a través de sus páginas. Chitra Banerjee Divakaruni nos describe, empleando la prosa lírica y de gran riqueza visual que caracterizan a los relatos de su país, una historia llena de misticismo, drama y, sobre todo, amor. 

La autora india yuxtapone un mundo mágico con la realidad cotidiana, trasladando al lector a un escenario en el que los gestos más triviales, como adquirir los ingredientes necesarios para la cena, adquieren un significado fantástico mediante la intermediación de la enigmática Tilo. Sus ancianas manos nos transmiten el sabor oculto de una sociedad tan antigua como el propio mundo, siendo las especias el nexo entre los dioses y los mortales, con un poder igual de caprichoso que solo podía ser controlado por aquellas mujeres, quienes sacrificaron a la belleza, la juventud, la libertad o el amor para servir a su pueblo allí donde sufrieran. Y es que el aroma de las especias es capaz de atravesar océanos, incluso continentes para transmitir los recuerdos del país abandonado. 

En «La señora de las especias» Chitra Banerjee Divakaruni no narra exclusivamente una fantasía orientada al lector adulto, porque su novela posee un interesante análisis sobre los problemas de los emigrantes, ante el conflicto de ser fiel a sus costumbres originales y la necesidad de integrarse en la nueva sociedad a la que ahora pertenecen. O intentan pese al rechazo y al odio que sufren a diario. La reflexión personal de Chitra Banerjee Divakaruni acerca de esta cuestión es uno de los aspectos más interesantes de la novela, pues el resto posee grandes paralelismos con otras novelas representativas del realismo mágico como «Chocolat» (Joanne Harris) o «Como agua para chocolate» (Laura Esquivel). Adviértase que «La señora de las especias» empieza cada capítulo dedicándolo a una especia concreta, un aspecto muy similar a la novela mexicana que comenzaba con una receta de cocina para enlazarlo con el contenido posterior de la historia. El conjunto de estas similitudes afecta a la originalidad del eje narrativo central de la novela; en especial tras la aparición de Cuervo y el romance entre ambos personajes que, aunque representan un frustrado intento de la autora por ilustrar las dificultades derivadas de la convivencia entre ambas culturas a consecuencia de los prejuicios sociales, acaba por derivar en una historia de amor repleta de tópicos occidentales. 

El convencionalismo de la trama principal se contrapone con el riesgo de la autora al cuestionar directamente costumbres tan arraigadas en la sociedad india como los matrimonios concertados, la violencia de género o la diferencia entre castas. No obstante, la narración en primera persona acaba perjudicando el relato, pues Tilo demuestra ser una mujer caprichosa, soberbia e inmadura, dotando al relato de un tono excesivamente infantil que resulta incoherente con las escenas descritas, así como los diálogos intercambiados con los personajes secundarios, quienes se expresan de forma más coloquial y creíble. De hecho, podemos apreciar una evolución en el pensamiento de la mayoría de los personajes, excepto en la propia protagonista hasta prácticamente las últimas hojas. La humildad que adquiere al final de la novela no resulta convincente, y más ante la incapacidad de empatizar con Tilo a consecuencia, precisamente, de esa actitud durante gran parte de la novela. 

Es posible que si Chitra Banerjee Divakaruni hubiese prescindido del romance con Cuervo, haciendo que Tilo quebrantase las leyes por la necesidad de ayudar a sus amigos y conocidos antes que cautivar al atractivo norteamericano, la novela hubiese adquirido una madurez necesaria para equipararse a sus homólogas europeas y sudamericanas. O precisamente, ese deseo de emular el estilo occidental acaba corrompiendo la esencia de la que se nutría la novela durante los primeros capítulos. 

A pesar de que «La señora de las especias» nos ofrece un despliegue de color, aroma y sabores tan variado como las especias, auténticas protagonistas de la novela, los excesos de la autora al intentar conseguir un equilibrio entre Oriente y Occidente, decantándose por el segundo, así como el rechazo hacia la protagonista acaban perjudicando a la novela hasta convertirla en un estereotipado romance. Al fin y al cabo, si aderezamos demasiado nuestros platos, acabamos eclipsando el sabor original de los ingredientes, siendo incapaces de discernirlos y provocando la sobresaturación de nuestros sentidos. 

LO MEJOR: El trasfondo social de la novela que describe los problemas sufridos por los emigrantes y las diferencias culturales, así como sus conflictos personajes en tierra extranjera. La yuxtaposición entre el misticismo de las especies contraponiéndolo con la cotidianidad de nuestras vidas diarias, creando un escenario mágico y exótico. 

LO PEOR: Los paralelismos con otras novelas de realismo mágico. La personalidad de la protagonista provoca rechazo y, a pesar de adquirir cierta humildad asumiendo la responsabilidad de sus actos durante los últimos capítulos, este cambio requería de una evolución previa. Los estereotipos en el romance entre Tilo y Cuervo, completamente innecesarios y que adquiere un protagonismo excesivo frente a las subtramas, más atractivas y coherentes con la temática principal. El tono excesivamente infantil de la narración en algunos fragmentos, sobrepasándose en el lirismo de la prosa a fin de amular las leyendas tradicionales indias. 

Sobre la autora: Chitra Banerjee Divakaruni nació en Calcuta en 1957 y emigró a Estados Unidos en 1976 para continuar su formación académica. Novelista y poeta, es también autora de Mi hermana del alma, Los nombres de las estrellas, La hiedra del deseo y La reina de tus sueños, todas ellas publicadas por Ediciones B.
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