Crítica de Apartamento 16 (Adam Nevill)

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Publicada en La web del Terror
Sinopsis: Algunas puertas deberían permanecer cerradas...

En Barrington House, un elegante bloque de pisos londinense, hay un apartamento vacío. Nadie entra, nadie sale. Y ha permanecido así durante cincuenta años. Hasta que una noche el vigilante oye unos ruidos después de medianoche y decide ir a investigar. Lo que experimenta allí basta para cambiar su vida para siempre. La joven Apryl llega a Barrington House procedente de Estados Unidos. Ha heredado un apartamento de su misteriosa tía abuela Lillian, fallecida en extrañas circunstancias. Se rumorea que Lillian estaba loca. Pero su diario insinúa que estuvo implicada en un suceso terrible e inexplicable varias décadas atrás. Decidida a averiguar algo sobre esta excéntrica mujer, Apryl comenzará a desentrañar la historia oculta de Barrington House. No tardará demasiado en descubrir que un mal que transforma a la gente aún habita el edificio. Y que la puerta del apartamento 16 es el acceso a algo mucho más terrorífico...

Reseña: Three Studies for Figures at the Base of a Crucifixion (1944), Painting (1946) o Head Surrounded by Sides of Beef (1954) son los tres ejemplos más perturbadores del legado artísticos de Francis Bacon. En sus lienzos jamás hubo espacio para la belleza y la vida solo era representaba en su última etapa. A fin de demostrar que no somos mucho más que carne condenada a la putrefacción, cada imagen ofrecía una nueva forma de concebir el dolor y prolongar la agonía en sus violentos trazos e indefinibles figuras. ¿Un genio? ¿Un loco? ¿O un poco de ambas?

«Apartamento 16» recrea la obra del pintor irlandés a través con una novela de estilo fosco y recargado que provoca  una díscola fascinación en el lector.

En esta ocasión, Adam Nevill emplea su experiencia personal como portero nocturno en los exclusivos apartamentos del West London para narrarnos una sucesión de escenas dispuestas como los cuadros de una galería de arte. Los capítulos iniciales nos proporcionan los primeros detalles que dejan entrever la degradación de Barrington House y sus habitantes. En seguida nos vemos irremediablemente atraídos por este vórtice de locura y autodestrucción en el que se encuentran inmersos sus personajes, antes de que nuestros pasos (y nuestros ojos) nos conduzcan hasta la principal pieza de la exposición. Un final lleno de reminiscencias al barroquismo de  H.P. Lovecraft o el estilo faustiano de Clive Baker, pero siempre con la pintura como principal hilo argumental.

A pesar de catalogarse como una novela de terror, el estilo experimental de la obra, así como el surrealismo de las imágenes descritas y la sátira implícita contra la demagógica sociedad londinense obliga a considerarla más cercana a un género contracultural, como el pulp. De hecho, algunos fragmentos parecen resultado de la técnica literaria del cut-up que proporciona auténticos collages narrativos, pero sin perder la coherencia de lo relatado, y que tiene su máximo precedente en las novelas de William Burroughs («El almuerzo desnudo»).

En consecuencia, «Apartamento 16» rinde tributo a un conjunto de artistas alternativos, encabezados por Francis Bacon. De ahí las constantes alusiones a la biografía del pintor, pero siempre enmascaradas, como la habitación de Seth que acaba transformándose en una recreación del estudio de South Kensigton o el pasado fascista de Feliz Hessen (es importante señalar que algunos críticos consideran que la figura protagonista de Paintting es Joseph Goebbles, el ministro de propaganda nazi).

Otro rasgo significativo es la forma en que Adam Nevill consigue mantener independientes las dos historias principales, Seth y Apryl, hasta prácticamente los últimos capítulos. De esta forma, el autor concede al lector un paréntesis conforme alterna las perspectivas de ambos personajes que, aunque comparten el escenario principal, no coinciden hasta que la tensión psicológica del relato alcanza niveles difícilmente soportables. Es decir, sabe filtrar la información de manera que el lector termina cada capítulo con más preguntas que respuestas, e intrigado, no puede abandonar la lectura sin descubrir que terrible verdad oculta el «Apartamento 16».

Es cierto que algunas escenas ralentizan la lectura y parecen haberse concebido para reforzar la sensación opresiva que predomina durante todo el relato. Por fortuna, son escasas y rápidamente el autor recupera el ritmo, volviendo a seducir al lector con sus descripciones de las criaturas huidas del averno y otros horrores. 

Por tanto, «Apartamento 16» es una novela fascinante, en la que Adam Nevill manipula la mente del lector describiendo formas imposibles que obligan a nuestra imaginación a realizar un auténtico esfuerzo para concebirlas sin sucumbir al horror. Alguien ha dibujado el infierno sobre un lienzo que, con la pintura todavía fresca, nos invita a contemplarlo.

«La pintura es más fuerte que yo, siempre consigue que haga lo que ella quiere» (Pablo Picasso)

LO MEJOR: El estilo barroco de la novela. La recuperación de técnicas literarias en desuso, como el cut-up. El tributo que realiza a la obra de Francis Bacon.

LO PEOR: Algunas escenas son innecesarias y solo recalcan el barroquismo de la novela. El final sucede con demasiada rapidez, sin resolver ciertos enigmas sobre el apartamento 16.

Sobre al autor: Adam L. G. Nevill nació en Birmingham, Reino Unido, en 1969 y se crió en ese mismo país y en Nueva Zelanda. También es el autor de Apartamento 16 y Banquet for the Damned, una original novela de terror sobrenatural inspirada en M. R. James y la tradición del relato inglés de fantasmas. Ha desempeñado diversos trabajos a lo largo de su vida, entre ellos el de vigilante nocturno y portero de día de 2000 a 2004 en los exclusivos apartamentos del West London.

Sigue viviendo en Londres y se puede contactar con él a través de su web www.adamlgnevill.com


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