Crítica de El corredor del laberinto (James Dashner)

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Publicada en La web del Terror
Sinopsis: «Bienvenido al bosque. Verás que una vez a la semana, siempre el mismo día y a la misma hora, nos llegan víveres. Una vez al mes, siempre el mismo día y a la misma hora, aparece un nuevo chico, como tú. Siempre un chico. Como ves, este lugar está cercado por muros de piedra Has de saber que estos muros se abren por la mañana y se cierran por la noche, siempre a la hora exacta. Al otro lado se encuentra el laberinto. De noche, las puertas se cierran y, si quieres sobrevivir, no debes estar allí para entonces».

Todo sigue un orden y, sin embargo, al día siguiente suena una alarma. Significa que ha llegado alguien más. Para asombro de todos, es una chica.

Su llegada vendrá acompañada de un mensaje que cambiará las reglas del juego.


Reseña: La mitología griega afirma que el desaparecido palacio de Cnossos inspiró a Dédalo para construir el laberinto que mantendría por siempre encerrado al Minotauro. Una sofisticada construcción compuesta por un intrincado conjunto de habitaciones y pasillos, así como una tecnología atípica para la época. De hecho, los visitantes e invitados del rey Minos eran recibidos por un inmenso fresco que representaba a esta legendaria criatura. No obstante, la figura del laberinto tuvo sus primeros precedentes en la prehistoria y, posteriormente, numerosas culturas siguieron empleándolo con distintos significados y usos; aunque el más extendido sigue siendo como rito de iniciación, que implica la superación de alguna prueba.


De ahí la fascinación que siempre ha despertado entre los escritores de todo el mundo, como Jorge Luis Borgues (quien lo emplea de forma constante en sus cuentos), Umberto Eco (El nombre de la rosa), Rafael Ábalos (Kôt) o Titania Hardie (El laberinto de la rosa).

Sin embargo, James Dashner no se limita a utilizar este escenario como catalizador de la historia, sino que termina por convertirlo en otro personaje. La omnipresencia de sus muros durante toda la novela transmite al lector una sensación claustrofóbica, así como la impresión de sentirse vigilado por miles de ojos que registran cada movimiento dentro de ellos. El mayor acierto del autor es no dejarlo estático, sino que lo convierte en un organismo vivo que se transforma constantemente. De esta forma, se crea la percepción de encontrarse ante un escenario diferente en cada página, aunque, en realidad, siempre es el mismo. Podría decirse que el laberinto evoluciona conforme lo hacen los clarianos, estableciendo una organización y jerarquía propia que le permite anticiparse a sus planes, manteniéndolos prisioneros.

De igual modo, las criaturas que habitan en su interior bien podrían considerarse descendientes del mítico Minotauro, pero con una notable diferencia. En la historia original, la bestia fue encerrada como castigo por sus crímenes contra el pueblo del rey Minos, mientras que los laceradores han sido concebidos para evitar la salida de sus habitantes. Es decir, los papeles se han invertido, porque el ser humano se ha vuelto incluso más cruel y peligroso que los propios monstruos de los que intenta escapar y es necesario mantenerlo retenido entre los muros que él mismo ha construido para otros. Esta peculiar mezcla entre un organismo amorfo y una compleja máquina es solo uno de los terribles (y mortales) secretos que allí se esconden.

¿Y quiénes son las ratas en tan peculiar experimento? Al igual que los creadores del laberinto, James Dashner es consciente de escoger solo a los mejores para conseguir el resultado deseado. Por este motivo, resulta interesante la compleja psicología de sus personajes, pese a su temprana edad. El autor parece haberse inspirado en El señor de las moscas (William Golding), La naranja mecánica (Anthony Burguess) y 1984 (George Orwell) para crearlos. En el primer caso, sería por la capacidad de organización que demuestran los jóvenes para recrear a la sociedad adulta; en el segundo, la invención de un lenguaje propio; y el último, el deseo de libertad y  rebelión contra sus gobernantes, que los mantiene prisioneros a través de una compleja ecuación conformada por múltiples variables, en las que el laberinto y los laceradores solo son el comienzo. En relación a este punto, los diálogos adquieren una gran trascendencia para resolver muchas de las incógnitas que se plantean durante el desarrollo de la trama. Si bien, la mayoría no tiene una relación con el enigmático lugar, más bien buscan la reflexión del joven lector sobre determinados conflictos morales, así como implicaciones éticas derivados del comportamiento egoísta e individual exhibido durante esta etapa.

No obstante, el estilo narrativo resulta paupérrimo. La prosa carece de originalidad y opta por utilizar fórmulas literarias sobre explotadas en este género. Además, la historia acaba centrándose en aspectos de escasa (o ninguna) relevancia para los siguientes títulos, mientras que otros necesarios para la comprensión de la historia son desarrollados de forma muy superficial, como el Destello. Este desequilibrio narrativo entre la forma y el fondo, tan importante para conseguir un conjunto coherente y atractivo, puede hacer que muchos lectores se replanteen continuar la saga.

A pesar de encontrarse por debajo de la calidad literaria de Los juegos del hambre (Suzanne Collins), James Dashner consigue situarse en un nivel bastante similar al de su homóloga gracias a una historia dotada de una atmósfera claustrofóbica y tensión psicológica constante, en la que destaca el propio laberinto como un personaje más de la trama. Y recuerda, encontrar la salida es solo el primer paso, ahora toca sobrevivir en el mundo del Destello.

VALORACIÓN: 5

LO MEJOR: El laberinto. La psicología de los personajes.

LO PEOR: La escasa repercusión de la novela frente a Los juegos del hambre. Los altibajos narrativos. La necesidad de leer su continuación.


Sobre el autor: James Dashner nació en Georgia en 1972. Licenciado por la Brigham Young University, en 2003 publicó su primer libro, A Door in the Woods, seguido de A Gift of Ice (2004), The Tower of Air (2004) y War of the Black Curtain (2005). Entre 2008 y 2010 publicó su trilogía The 13th Reality. El corredor del laberinto es la primera parte de una trilogía homónima seguida de The Scorch Trials (2010), que en España saldrá a la venta en otoño de 2011, y The Death Cure, que en Estados Unidos se publicará a finales de 2011. Los derechos cinematográficos de El corredor del laberinto los ha comprado la 20th Century Fox.





3 comentarios:

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  2. El "Corredor del laberinto" se deja leer. La segunda y la tercera entregas son a cual peor. Suele pasar con las trilogías: "La brújula dorada", "Los juegos del hambre"...

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    1. Buenas noches,

      Personalmente soy de las que prefieren una historia con inicio, desarrollo y conclusión. Detesto con se prolongan hasta la extenuación, tal y como ocurre en las novelas que has mencionado. Por desgracia, el éxito editorial es sinónimo de secuela, siguiendo el ejemplo de Hollywood que, además, opta por dividir el último capítulo de las sagas en dos partes para obtener un mayor beneficio en taquilla. Mi conclusión es que la imaginación está muriéndose, porque pocos libros leídos durante los últimos años han conseguido sorprenderme.

      Gracias por tu comentario y espero que vuelvas a participar en futuras autopsias literarias.

      María del Carmen Horcas (La diseccionadora de libros)

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