Crítica de El camino de baldosas amarillas (Juan de Dios Garduño)

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Publicada en La web del Terror
Sinopsis:  Las cosas no son fáciles tras la Guerra Civil. Una fría noche de diciembre, el pequeño Torcuato es obligado a abandonar todo aquello que ama cuando, debido a un desafortunado incidente, ingresa en un manicomio de Valladolid. El único lazo que conservará con su pasado será un viejo libro prestado, El maravilloso mago de Oz.

En los siniestros pasillos del psiquiátrico, Torcuato tendrá que hacer frente a sus propios miedos mientras intenta convivir con los extravagantes inquilinos que ahora comparten su vida. Pero lo que no sabe nadie es que en lo más profundo del centro, el mal ha cobrado forma y aguarda a una nueva víctima.

El camino de baldosas amarillas es una emotiva novela del escritor Juan de Dios Garduño, situada en la posguerra española, que habla de la crueldad humana y el egoísmo, pero también de la amistad, el amor, el sacrificio y el instinto de supervivencia. Un retrato de la naturaleza humana al completo envuelto por un espeluznante relato de auténtico horror con ecos victorianos.


Reseña: “Tengo una pregunta que a veces me tortura: estoy loco yo o los locos son los demás.” Al igual que otros genios, Albert Einstein sentía miedo, porque desconocía los límites de su propia mente. Cada pensamiento puede tener consecuencias imprevisibles, no solo para nosotros, sino también para los demás. En su caso, el resultado de todas aquellas conexiones neuronales fue la bomba atómica. Un invento que demostró la asombrosa capacidad del ser humano para superar los límites corporales que le impedían avanzar como especie dominante, utilizando la imaginación para conseguir cualquiera de sus propósitos, desde volar, respirar bajo el agua o viajar al espacio hasta concebir nuevas formas de dañar a sus semejantes.

El camino de baldosas amarillas representa la senda que su protagonista, Torcuato, debe recorrer para salvarse de la locura provocada por las personas que lo rodean y, en apariencia, intentan ayudarlo a recuperar la cordura. Sin embargo, Juan de Dios Garduño plantea la eterna cuestión de si el hombre nace o se hace. Al contrario que Historia de un loco (John Katzenbach), el autor opta por la ambigüedad, siendo el propio lector quien decide catalogar a Torcuato como loco o una víctima de las circunstancias.

Y es que las consecuencias de la Guerra Civil siguen demasiado presentes para poder ignorarlas, como las heridas que no han terminado de cicatrizar y pueden volver a sangrar ante el más mínimo golpe. El odio es un sentimiento latente, cualquier gesto se convierte en la justificación necesaria para dejarlo fluir sin contemplaciones. Torcuato vive rodeado de esa violencia y, en consecuencia, no resulta extraño que acabe recurriendo a ella.


Sin embargo, la diferencia respecto a sus captores radica en los motivos por los que decidió utilizarla. Si bien la primera vez fue resultado de la ira y el egoísmo, en las siguientes ocasiones observamos que  sus acciones tienen un propósito más noble. Cierto que la violencia nunca se encuentra justificada, ni debe buscársele argumentos que conlleven su utilización. No obstante, Juan de Dios Garduño la describe como una evolución lógica (y necesaria) del protagonista ante las experiencias dentro de los muros del manicomio.

Con todo, Torcuato siempre demuestra la aversión que le inspira, y es precisamente el libro que le acompaña a lo largo de toda la historia, El mágico mundo de Oz (Lyman Frank Baum), la mejor prueba. El desesperado intento por evadirse de la realidad, de conservar la inocencia amparándose en aquel último vestigio de su anterior vida. En este aspecto, debemos destacar los motivos que condujeron a David Copperfield a la locura y que no difieren en exceso a los de nuestro protagonista. Un fragmento lleno de emotividad que refleja la desesperación de aquellos días para poder sobrevivir.

Porque El camino de baldosas amarillas nos relata la supervivencia de un grupo de personajes que solo desean vivir con normalidad en un mundo lleno de dolor y locura. De igual modo, describe los obstáculos que deben superar para conseguirlo. Porque el bien solo puede hacerse de una forma, pero el mal siempre descubre nuevos rostros bajo los que manifestarse.

Detrás de cada puerta se esconde un temible secreto, como si de antesalas al infierno se tratasen. De ahí que el precio por la libertad sea mayor, así como los sacrificios que deben realizar para conseguirla. Adviértase el cambio que se produce en la narración a medida que Torcuato es sometido a diferentes tipos de torturas y vejaciones. Al principio posee una cadencia infantil, pero, poco a poco, desaparece para ser sustituda por una prosa más madura, donde se abandona las metáforas para describir la crudeza de su realidad sin eufemismos. Es decir, el relato madura al mismo tiempo que lo hace Torcuato.

Sin duda, el mayor acierto de El camino de baldosas amarillas son sus personajes y la evolución que experimentan en el transcurso de la historia. Cada uno tiene un papel fundamental en la trama que justifica su presencia, aunque se reduzcan a unas pocas líneas, pues sirven para englobar los sucesivos niveles que conforman la mente humana. De este modo, Juan de Dios Garduño nos muestra que la frontera entre la demencia y la cordura, así como entre el bien y el mal, siempre es más díficil de establecer de lo que quieren hacernos creer.

A pesar de ello, resulta contradictorio el carácter reflexivo de la historia y la complejidad subyacente, manifiesta en determinados fragmentos, con la superficilidad de su tratamiento. Juan de Dios Garduño concibe un buen relato, pero no lo desarrolla con la profundidad que se merece. Un buen ejemplo son los giros argumentales que se suceden durante la última parte de la novela, algunos incoherentes con la trama principial, y que hubiesen podido justificarse con una mayor exhaustividad.

En conclusión, El camino de baldosas amarrillas es la historia del viaje que Torcuato debe realizar para conocer el mundo más allá de los libros. En su camino, encontrará una serie de personajes que lo conducirán por los oscuros senderos del alma humana; pero también por otros que llevan hacia la esperanza, el amor y, lo más importante, la esperanza para luchar por ambos en un mundo que parece haber olvidado su significado. Y es que alguien dijo:

“Viendo mi vida pasar por culpa de mi enfermedad, vivo a contra corriente, con miedo a lo que vendrá, lucho y lucho por no dejarme apagar, no lo logrará la enfermedad, no me arrastrará”

VALORACIÓN: 4,5

LO MEJOR: La evolución experimentada por Torcuato y el resto de personajes. El manicomio de San Juan de Dios. El cambio en la prosa.

LO PEOR: El tratamiento superficial de algunas subtramas y la incoherencia de ciertos giros narrativos respecto a la historia principal.


Disponible en La Web del Terror



Sobre el autor:  Juan de Dios Garduño nació en Sevilla en 1980 y actualmente reside en Córdoba. Tras publicar en 2009 su primera novela El Caído (Ed. Entrelíneas), alcanzó el éxito de ventas en 2010 con Y pese a todo… (Dolmen Editorial), un original relato de zombies que tuvo una gran acogida de público y crítica, y que fue galardonada en a la Mejor novela de terror nacional en 2010 y en 2011 con el Premio Nocte de Terror. En 2011 publicó la antología de relatos de terror Apuntes Macabros (Ed. 23 Escalones), prologada por el afamado director de cine Miguel Ángel Vivas.

Finalista y ganador de certámenes como Libro Andrómeda: Terror cósmico, Monstruos de la razón I y IIICalabazas en el trastero o en Tierra de Leyendas VIII. También ha publicado cuentos en multitud de antologías, en el Especial Scifiworld: King Kong Solidario, en la desaparecida Miasma o en Tierras de Acero; asimismo, dos de sus micro relatos han sido traducidos al francés y publicados en la revista Borderline.

Ha escrito prólogos, ha sido seleccionador de antologías (Taberna Espectral o Antología Z 2, Antología Z 3, Ilusionaria I, Ilusionaria II) y jurado en el Premio Internacional de las Editoriales Electrónicas. También ha participado como guionista en el mediometraje Elmala3ien, y recientemente en el corto Llagas dirigido por Miguel Ángel Font y apadrinado por Paco Plaza (REC1, REC2, REC3), que ha sido estrenado en el Festival de Cine Fantástico de Sitges 2012. Ahora prepara su tercer cortometraje como guionista titulado “Muñeca Rota”.



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