Crítica de La muerte escarlata (Antonio Calzado)

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Sinopsis: Han pasado unos cuatro años desde el inicio de la Plaga Errante. Una joven superviviente (Eva) decide abandonar su grupo para dirigirse a Cíbola, una de las pocas ciudades en poder de los humanos. Allí conoce a un extraño niño (Ismael) que afirma ser un robot y que insiste que ambos deben abandonar la ciudad para dirigirse a un misterioso destino en el Norte, que aún no quiere revelar.

Al fin Eva e Ismael se deciden a abandonar Cíbola, en parte por la insistencia de éste y también por el ambiente irrespirable de dictadura que existe en la ciudad. Durante su viaje al Norte conocen a Robinson, un superviviente que ha estado encerrado en un refugio antiatómico desde el inicio de la Plaga.

Reseña: Los zombies siguen demostrándonos que el paso del tiempo no les afecta. A pesar de la publicación de algunos libros de omisible mención y lectura prescindible,  la mayoría gozan de una salud envidiable. Entre las novedades más destacables se encuentran El jardín impío (Juan Miguel Fernández), El cuarto jinete (Víctor Blázquez) y, por supuesto, La muerte escarlata (Antonio Calzado).


Desde la publicación de El círculo de lobos, el escritor cordobés exhibe una polifacética capacidad para tratar el terror desde muy diferentes perspectivas a través de su imaginativa pluma. Una impresión reforzada con Umbría y Noviembre, que nos descubre nuevas formas de sentir el miedo con un estilo equiparable a Dean Koontz.

Antonio Calzado regresa para sorprender nuevamente al lector con su primera obra dentro del género Z, rompiendo con algunos de los esquemas que hasta el momento habían caracterizado este tipo de historias.

Por ejemplo, sorprende la ausencia de los muertos vivientes durante gran parte de la trama, limitando su presencia a momentos concretos, aquellos con mayor tensión psicológica y trascendentes para el desarrollo de la trama. De igual modo, su aparición no siempre es sinónimo de escenas violentas que se recrean en el esparcimiento de viseras y el desgarramiento de miembros. Todo lo contrario, aunque el peligro que representan está siempre presente entre los supervivientes, no representan la única amenaza de la que preocuparse en este nuevo mundo que hiede a muerte.

De hecho, los capítulos ambientados en Cíbola describen una dispotía en la que el ser humano es su peor enemigo. La llegada de Eva a la ciudad representa un punto de inflexión entre sus habitantes, pues la joven vive sin apenas recuerdos del pasado anterior a la plaga y, por tanto, manifiesta un comportamiento mucho más evolutivo ante la nueva situación. Al contrario que otras personas, no existe un lazo que la conecté a una serie de recuerdos que le impidan avanzar en su camino. Su objetivo es sobrevivir, como el resto, pero no a cualquier precio. Eva no está dispuesta a renunciar a la persona que es por un plato de comida caliente o un paquete de tabaco.

Eva ilustra el cambio. Desde su perspectiva observamos la nueva situación y las diferentes maneras de afrontarla. La determinación que caracteriza su forma de actuar resulta decisiva en los momentos de mayor peligro, pues sus decisiones están basadas en una experiencia inadecuada para su edad. A pesar de su juventud, es el personaje más fuerte de la novela. Sin embargo, al mismo tiempo es consciente de su propia vulnerabilidad y por eso tiende a mostrarse distante, pero siempre deja entrever esa humanidad que en el resto parece haberse perdido junto a la esperanza.

Por supuesto, resulta imposible seguir hablando de La muerte escarlata sin mencionar a sus otros dos protagonistas: Ismael y Robinson, pues si existe un rasgo destacable en el impecable estilo narrativo de Calzado son sus personajes. Si bien, los lectores sienten mayor simpatía hacia Ismael, un niño lleno de incógnitas y que consigue despertarnos un irremediable deseo por salvaguardarlo ante cualquier peligro, Robinson es el más complejo de los tres.

A lo largo de la novela, observamos el cambio que progresivamente experimenta. La primera impresión es de un joven malcriado que no ha conocido adversidad, enseñado para vivir de los demás sin tener que realizar ningún esfuerzo para conseguirlo que quiere, pero no lo que realmente necesita. Sin embargo, este rechazo inicial es sustituido a medida que observamos el cambio que experimenta en su actitud. Con todo, cabe preguntarse si Robinson nace o se hace. En este aspecto resulta muy significativa su versión de Robert de Niro en Taxi Driver, porque nos hace replantearnos si es el propio aislamiento que se había autoimpuesto o, por el contrario, era la sociedad anterior a la plaga quien lo rechazaba por ser diferente. Al fin y al cabo, no habría quien lo catalogase de freake, cuando en realidad se limita a expresarse con naturalidad.

Y aunque el cruce de caminos entre estos tres personajes es inevitable, sorprende comprobar la conexión que se establece entre tres personas tan diametralmente opuestas.

En este aspecto, contribuye que la historia se encuentre dividida en capítulos breves antes de su encuentro. De esta forma, la transición entre un personaje y otro no se prolonga demasiado y podemos retomar la narración sin esfuerzo. Después, los puntos de vista se suceden a mayor velocidad, conforme los acontecimientos se acercan hacia el esperado final, donde nos serán resueltas muchas de las incógnitas planteadas con anterioridad.

Y es precisamente en ese giro narrativo final,  totalmente inesperado para el lector, el que nos demuestra que Antonio Calzado todavía tiene muchos recursos para seguir sorprendiéndonos con sus futuros trabajos.

En resumen, La muerte escarlata es solo uno de los cuatro ejemplos que asientan al escritor cordobés como uno de los autores de terror más prolíficos del actual panorama literario. Y mientras esperamos próximas historias,  seguimos disfrutando con la historia de este curioso trío de supervivientes que no dejara indiferente al lector. No olvidemos que incluso en la más tenebrosa oscuridad, siempre podemos encontrar una luz que nos indique el camino. En este caso, su nombre es Ismael.

VALORACIÓN: 7,5

LO MEJOR: El personaje de Robinson. La crítica social enmascarada bajo una novela de zombies. El sorprendente giro narrativo final.

LO PEOR: Algunos incógnitas de la novela quedan sin resolver. El personaje de Disco Jack. 
Disponible en La Web del Terror.


Sobre el autor: Antonio Calzado nace en Córdoba en octubre de 1968. Ha cursado estudios de Geografía e Historia en la Universidad de Córdoba y, posteriormente, ha sido funcionario interino en la administración autonómica andaluza. Escribe narrativa en sus diversas modalidades desde la adolescencia, logrando numerosos galardones como autor de cuentos y relatos.

Su primera novela, El Círculo del Lobo (Almuzara, 2008), concitó el elogio unánime de la crítica y los lectores. En Umbría (Almuzara, 2009), Calzado confirmó su habilidad para crear intrigas y universos que fascinan por su intensidad y verosimilitud, en los que sus personajes se desenvuelven a la caza de sueños efímeros. En su tercera novela, Noviembre (Almuzara, 2010), firmó su mejor obra construyendo un apasionante rompecabezas repleto de terror, romance, intriga, etc… que no envidia nada a los grandes nombres de la literatura anglosajona que pueblan nuestras librerías.

Con La Muerte Escarlata (Dolmen, 2012) Antonio ha ido un paso más allá y, aportando su granito de arena a la literatura zombi, logra demostrar que con talento pueden seguir encontrándose fórmulas originales de transitar por este género, manteniendo además todos los rasgos característicos de su estupenda narrativa.

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